miércoles, 19 de enero de 2022

Endemia: "gripalizando la pandemia"



Cuestión de moda, nuevo concepto en los medios, desde el gobierno se nos dice que es hora de pensar en "gripalizar" la pandemia, desde la OMS, sin embargo, parece aún algo precipitada la postura. Pero, ¿sabemos cuál es su significado?

Realmente se trata de abandonar diversas actuaciones en el tratamiento de la enfermedad Covid19 que se circunscriben fundamentalmente a la contención del contagio soportado en la alta letalidad de dicha enfermedad. Podríamos recordar aquí los protocolos de alto nivel en los que debías notificar los contactos cercanos de un positivo y confinarse así como testarse inmediatamente los mismos, éstos fueron una realidad hasta que algo cambió, y lo hizo en España a partir de abril de 2020 de forma clara, en lo que se conocía en los medios como "cuarta ola" y apenas era un repunte, comparándolo con cifras homogéneas de anteriores olas. En ese sistema de tratamiento de los datos una variable ganaba protagonismo en favor de otra. La cifra de contagios empezaba a dejar de ser significativa, el número de vacunados con pauta completa se imponía como llave del sistema. El cambio era impresionante, resultando índices de letalidad cada vez más reducidos.

Así lo advertía este verano en mi canal y blog, dando por cerrada una pandemia y pidiendo acercarnos a lo que sería una endemia más, nueva, pero al fin y al cabo como gripes de otro tiempo, frente a las que casi un 80%, superado ahora, contaba con la pauta completa de vacunación.

La historia ha cambiado, o mejor dicho la estructura de la pandemia ha cambiado. el nivel de contagio ya no es determinante, entre el 1,5% y el 1% de los mismos precisan hospitalización y de ellos el 80% tendrán un tiempo de ingreso inferior a la semana. En cuanto a la letalidad está por debajo del 2 por mil de los contagios. Sin duda la cepa es diferente, pero la respuesta también pues más del 80% de la población está bien inmunizada, prueba clave de ello es que a pesar de tratarse de un coronavirus contagia a 3 de cada cuatro españoles menores de 50 años.

¿Qué pasará ahora? En plena ola de contagios, alcanzamos ayer un paradigma de meseta o pico, cuando las altas hospitalarias fueron superiores a los ingresos. Todo hace pensar que a partir del fin de semana se iniciará una caída clara que nos llevará a un febrero casi normal y el resto del año nos hará olvidar con la primavera un virus que volverá a finales de octubre pero cada vez con menos letalidad, esto es lo que ha pasado, ola tras ola, desde su inicio en marzo de 2020. 

¿Y la virulencia mediática? Irá cayendo, obviándose la continuidad de los datos oficiales, que se ofrecerán semanalmente y no por cómputo sino por estimación con centros de seguimiento muestral. Europa ya lo ha hecho realidad y el Ministerio sólo ofrece datos internacionales cada jueves.

¿Se parece a la gripe en comportamiento? Pues ya es bastante similar, en 2019 se estimaron en 6000 las muertes por gripe, y en 2022 aún estaremos en torno a dos y tres veces esa cifra por Covid19, pero muy lejos de las más de 100.000 por cáncer o de las cercanas a 80.000 de 2020 por esta pandemia.

¿Tendremos recuperación económica? Sí, sin duda, pues el mercado turístico español estará al 100% ya en Semana Santa. Sin embargo será más lenta por dos cuestiones: la alta inflación derivada de retardos en el comercio internacional y materias primas, y la caída de producción por bajas laborales, que en unas semanas se eliminarán con los confinamientos de positivos, es decir que si no precisas ingreso hospitalario por baja sintomatología no tendrás baja médica por Covid19. 

Esto son únicamente respuestas de un analista de datos que lleva observando la pandemia desde hace 22 meses, desde sus inicios, tomarlas desde esta perspectiva. Abrazos y... ¡cuidaos mucho!

  

 

martes, 16 de noviembre de 2021

¿Será Yolanda Díaz un fenómeno pasajero o no?

Yolanda Díaz, ministra de Trabajo y Economía Social del Gobierno de España. Wikimedia Commons / AntonMST29, CC BY-SA

 

Víctor Raúl López Ruiz, Universidad de Castilla-La Mancha

Es la política de moda tras una sugerencia pública por parte de Pablo Iglesias de hacerla líder de su partido. Ahora, Yolanda Díaz lidera la negociación dentro del diálogo social entre sindicatos y patronal para revertir la reforma laboral que decretó el Gobierno del PP con mayoría absoluta.

Han pasado menos de dos años y una crisis sanitaria desde que se gestase la subida del salario mínimo interprofesional. Fue entonces cuando comenzó la andadura de un ministerio de relevancia competencial y social en el Gobierno, el de Trabajo y Economía Social, del que desde entonces es titular Yolanda Díaz.

La transformación de la ministra en su imagen, que no en su perfil ideológico, es fruto del trabajo de un equipo de asesores de su máxima confianza, también gallegos, expertos en politología y comunicación, con el objetivo final de conseguir, como mínimo, una candidatura fuerte hacia La Moncloa.

Yolanda Díaz es abogada laboralista y cuenta con casi dos décadas de intensa actividad pública en la política de izquierdas con retazos nacionalistas. Se trata de un perfil intensamente progresista.

En politología cada vez es más importante la imagen y el mensaje que nos ofrece un político. La personificación política a través de esa imagen requiere de humanidad o empatía por el servicio público desempeñado, conocimientos generales, así como en su ámbito competencial, personalidad propia que la haga diferente y capacidad comunicativa. De esta forma, y esto lo saben bien sus asesores, Díaz no solo debe ser, sino que el ciudadano debe percibir lo que proyecta, que además ha de coincidir con lo que es.

En el último barómetro del CIS, Díaz, en continua progresión, se hacía con la mejor valoración posible entre sus competidores. En este reto, el perfil moderado, atípico para una ideología de izquierdas, ha sido determinante.

La imagen percibida de Díaz es, pues, mezcla de características desarrolladas en estos quince años de continua actividad en el marco de Esquerda Unida Galega, como militante del Partido Comunista. En la empatía y humanidad destacan sus dotes conciliadoras. La ventaja de su feminidad, incluso su maternidad, como subrayaría su propio padre, el líder sindicalista gallego Suso Díaz, completan la fórmula.

Nadie duda de la preparación de la ministra en su ámbito competencial, el laboral, tanto académica, profesional, como ideológica en la lucha por los derechos de los trabajadores. En cuanto a la personalidad propia, es donde ha incidido principalmente el cambio desde que asumiera las competencias laborales. Ha ejecutado su liderazgo desde la prudencia, con una oratoria conciliadora, moderada, pero al tiempo de alta argumentación, buscando la restitución de derechos a los más desfavorecidos, pero sin criticar en exceso a la patronal, ni prescindir de ella. Es decir, inmersa en el dialogo social.

Díaz consigue reflejar su política en sus gestos, incluso en su forma de vestir o peinarse. En este sentido, conviene visualizar también la comunicación personal 2.0 en redes de Yolanda Díaz, a través de su cuenta de Twitter, donde aparecen claros ejemplos sobre todos los criterios analizados. En la selección de mensajes de texto y multimedia de su cuenta merece la pena el libro recomendado hace unos días sobre sociedad, soledad y empatía con los que peor lo están pasando.

Una cartera relevante, una reforma pendiente

El Ministerio de Trabajo tradicionalmente ha ejercido un notable poder competencial, ocupando sus ministros la primera línea en política. Actualmente ocupa la vicepresidencia Segunda del Gobierno.

La reforma laboral es ahora el objetivo que se presenta como derogación de la anterior legislación, pero cuyo contenido no será más aniquilatorio que salvar los “errores del PP” (palabras de Díaz en el Senado) fijados desde el Gobierno por cuatro soportes: reducción de temporalidad, revisión de la subcontratación y refuerzo de los convenios colectivos en cuanto a jerarquía negociadora y prórrogas en su aplicación.

Los fondos europeos seguirán fluyendo si se cumplen las recomendaciones dictadas desde Bruselas, donde la excesiva temporalidad, la flexibilización del mercado, junto al elevado paro juvenil son las máximas preocupaciones. El escenario dictado desde la UE debe, además, contemplar un diálogo social real donde los empresarios tengan poder negociador y apoyen la reforma. Por el momento, algunas concesiones a la patronal son que la indemnización por despido no se va a tocar y los ERTE continuarán con una mayor vinculación a la formación.

El nuevo escenario económico previsto, con altas tasas de inflación y crecimiento contenido, tampoco ayuda mucho. Esta cuestión está siendo ya descontada por la patronal. La pérdida de poder adquisitivo podría hacer volver al conflicto laboral, vía convenios colectivos sectoriales infraactualizados en lo referente a las subidas salariales pactadas.

Por otra parte, el crecimiento en la estructura económica española, dependiente del turismo, volverá a aumentar la demanda de contratos estacionales, con barreras imposibles de cumplir para los empresarios, como el 15 % de temporalidad encima de la mesa, que es un límite desde el que subir.

Ante dicho reto, la ministra de Podemos debe fijar su acción moderada, conciliadora y solventar antes de final de año una reforma, nunca una derogación. Ya lo hizo con el salario mínimo y lo repitió con su actualización.

Es el momento de atraer a los empresarios hacia la reforma, pues ya ha conseguido unir en el empeño al gabinete y hablar en nombre del Gobierno. Sin duda, se trata de una tarea en la que podrá mostrarse, si la solventa con éxito, candidata a la presidencia en las próximas generales.

La política cambia en el corto plazo demasiado rápido. Por el momento, su actual imagen es solo una ventaja en la arena política, que puede verse truncada de nuevo por la realidad económica.The Conversation

Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

viernes, 15 de octubre de 2021

De vuelta...


Cuando llamaron a la puerta esta mañana y me sorprendió el operario que revisa anualmente el extintor de mi casa, entonces vi lo eventual de la vida, un año más, como si nada, ¡un año más! Pues en ese momento pensé que debía retomar a la hormiga y recontar aquellas cosas que ya para todos llevan el apellido de pos-pandemia. Fue suficiente el descanso estival, toca volver.

Mirar atrás, 20 meses, y más de 100 mil vidas perdidas por un "capricho" del hombre, un virus desde la China que nos ha cambiado la vida, la sociedad, pero al que como en el pasado hemos superado, y nos encontramos con un hormiguero más revuelto y más desigual.

Sabemos que tenemos un 10% de nuestra población que resulta ser negacionista, al menos sobre los beneficios de la vacuna, y de reojo vemos que en otros países no hay dinero para inmunizar y que la brecha sanitaria avanzará sobre las desigualdades existentes. Pero nosotros nos miramos el ombligo, damos gracias a una Europa más desunida que nunca, y suspiramos por una recuperación que el FMI y la factura de la luz dilatan al menos hasta la primavera del 2022. El hándicap será de nuevo la inflación, que ojalá no nos recuerde la deuda, el riesgo y el precio del dinero.

Y vuelve la política con unos y con otros, el gobierno soltando lastre por la izquierda y Podemos aferrándose al poder que le resta, que cada vez es menor, el PP buscando ser la alternativa y recuperando el pacto con el PSOE sobre el designio de los órganos constitucionales, VOX reforzando posiciones a costa de tanto rufián independentista que juega a imponer, o mejor chantajea en su propio interés por un puñado de escaños, y Ciudadanos, quién recuerda a estas alturas a Ciudadanos. 

Parece que habrá presupuestos, no se romperá por el momento el gobierno y Sánchez podrá presumir de política de gasto a costa del cheque europeo. Permítanme un inciso, ¿era necesario un talón cultural de 400€ para jóvenes de 18?, quizá por aquello del pos-covid y la vuelta de los locos años veinte, o por que son los que a los pocos meses de su cumpleaños tendrán que ir por primera vez a votar, en fin, de vuelta con el populismo.  Menos oportunismo y más eficiencia en épocas de vacas flacas.

Acabo con el reparto de fondos para los territorios, sólo escuchar a los independentistas catalanes abuchear a Ayuso tachándola de infantil por recordar su "España nos roba" me pone el vello de punta. Pero cuanto hay de verdad, mucho, señores, Ayuso está en el punto de mira y Madrid, donde se aporta más en crecimiento y presupuesto solidario para el resto de comunidades, ahí mismo se le otorga la mitad de inversión que a Cataluña, negociando incluso si llevarnos el Senado definitivamente a Barcelona. Ah la política, los políticos y los grupos de poder, ahora partidos independentistas, al menos en estos foros cerrados es obligatorio aún el uso de mascarillas.

Vuelvo con acidez renovada y para contar lo que veo de la forma más objetiva, con el análisis de datos.

Gracias por leerme, y gracias Eduardo por animarme a seguir. Hasta pronto


viernes, 30 de julio de 2021

La pandemia cambia su estructura y POCOS se enteran


Para algunos son al menos cinco olas las producidas por la pandemia, que tratan de forma homogénea comparándolas sin rubor. Por mi parte, tengo un claro ejemplo para los problemas asociados al análisis de datos y el cambio de estructura, "en cristiano", nunca fueron comparables las olas del Covid19, esto lo sabe cualquier iniciado en la materia.

La primera ola fue sin experiencia, ni homogeneidad en tratamiento de las variables: contagios, hospitalizados, etc... y sobre todo, sin test ni tratamientos protocolizados. Después, en la segunda, ya existía recorrido, conocimiento, mascarillas, pero aún faltaban las vacunas, alterándose aún más en enero por la movilidad en lo que se trataría por los medios como tercera ola. Pero, a partir de marzo aparece con fuerza una nueva variable con el programa de vacunación con el objetivo de inmunidad comunitaria. Las vacunas inoculadas a la población por grupos etarios de incidencia, hacen que se diluya, poco a poco, la variable de contagios, al incorporar asintomáticos con el aumento de test en la población más joven y disminuir los ingresos y decesos por la edad de los afectados. Por estas razones, y comparando la cuestión esencial, la mortalidad, vemos que estos dos repuntes finales nada tienen que ver epidemiológicamente con las olas sin programa de vacunas.

Ahora, entramos en la cuestión de si la pandemia puede "cortarse" con un alto porcentaje de vacunados, la deseada inmunidad de rebaño. Primero se notó claramente el progreso de esta variable al inocularse en grupos más sensibles y contar con inmunidad natural de entre el 15 y 25% dependiendo de la Comunidad Autónoma, después el avance del programa hizo que esta inmunidad se sustituyera poco a poco, y alcanzáramos el 57% de pauta completa en julio, aunque los grupos jóvenes en alto movimiento por las vacaciones han hecho repuntar los casos, ahora menos graves, la cuestión es que estamos en un escenario donde en el peor de los casos podríamos superar ligeramente el 70% de inmunidad completa y en el mejor alcanzar el 78%. En este nuevo escenario, previsto para la segunda quincena de septiembre, los gobiernos deben preguntarse si obligar activa o pasivamente a sus ciudadanos a inocularse la vacuna para evitar con garantías nuevos contagios y cepas que nos hagan volver al punto de partida.

Desde mi punto de vista es vital tomar medidas para obligar a vacunarse o de lo contrario la nueva estructura no será suficiente para recuperar la economía de la movilidad, intra e inter países, tan necesaria para España.

Respecto a la cuestión de fondo, esto es, la "nueva normalidad", es ya un hecho para una enfermedad infectocontagiosa que tiene una letalidad menor al 2%, no obstante aún cuenta con una alta hospitalización en escenarios de repunte, para poder combinarse satisfactoriamente con otras patologías mucho más mortales como el cáncer, por cierto, que mata en nuestro país más de 300 personas al día, precisamos por tanto vacunar mayoritariamente a nuestros ciudadanos, y mantener esa inmunidad anualmente con nuevas dosis. 

viernes, 16 de julio de 2021

El sueño es posible, de panadero a catedrático


Tantas veces de jóvenes oímos hablar del "sueño americano", aquel en que el mérito permite el progreso a escalas sociales diferentes y superiores a las de tus progenitores. Lo cierto es que desde niño me persiguió esta cuestión, en una sociedad en la que se percibe como una forma de escala social soportada en su calidad democrática, después fueron mis estudios de ciencias políticas y sociología dónde investigaría y constataría que es un tortuoso camino de obstáculos, pero posible en este tipo de sociedades,... y hoy puedo asegurar que ha sido así.

Aún recuerdo a mis padres tratando de darme la mejor de las educaciones en casi su totalidad pública, y tras mis estudios universitarios en una incipiente universidad, la de Castilla-La Mancha, el fantasma de un título que "valdría menos" que el de otras más asentadas de la capital. En el último año de estudios, ellos ingresarían en un banco gran parte de sus beneficios empresariales para provocar mi contratación, aunque muy a su pesar sería un intento frustrado. No se trataba, por otra parte, de falta de confianza en mis cualidades, sino porque era la manera, la costumbre, si el apellido no lo permite, quizá sí el dinero. 

Pero entonces aparecieron los jóvenes catedráticos llegados de la Autónoma de Madrid y de la Complutense que apostaron por mi entrada en la institución, lo que provocaría en mí una gran confianza, pues ellos conocían otros estudiantes en sus universidades... y un nuevo pensamiento "no debería ser tan malo". Así nacería mi apuesta por la enseñanza superior, pero siempre buscaría el mérito sin olvidar mi pueblo "Quero", mi región, mis raíces y la transferencia que pudiera devolverles.

En mis primeros currículums incluía mi trabajo como contable y oficial de pala (sin contrato) en la panadería de mis padres, y ahora que logré esta cátedra lo sigo reivindicando. El esfuerzo y tesón continuo por tener que demostrar que eres mejor, sin duda, se lo debo a ellos.

En la Universidad forjé mi personalidad, pues me declaré objetor y no realicé el servicio militar, tan importante para muchos en esas lides. Formar a personas al tiempo que uno es formado en relaciones personales, integración cultural, dimensión global y, por supuesto, en tantas cuestiones en las que la investigación y estudio te permiten especializarte. Y todo, quizá por eso seamos parte de su historia, dentro de la Universidad de mi vida, la de Castilla-La Mancha.

Entre los elogios de estos días, me quedo con el que me lanzara una excelente catedrática (Dra. Díaz) de nuestra tierra, miembro de la Comisión que me evaluó, que me calificó como "hombre del renacimiento" por mi visión generalista de la ciencia que adquirí de mi gran referente de mi niñez, mi tío Alfonso Ruiz Castellanos. Entre los apoyos, me quedo con el de mi Rector (Julián Garde) que le vi emocionarse en un abrazo sentido antes de mi evaluación. Entre mis logros, ver a varios alumn@s en mi concurso y a una de ellas trasmitirme esa misma mañana que quería investigar en su tesis doctoral conmigo como Director. Entre mis emociones las vertidas en los concursos de mis compañeros de equipo de investigación (Dr. Alfaro y Dr. Nevado). Entre mis responsabilidades continuar adelante con mi escuela y mi trabajo en Econometría. En cuanto a mi persona, ver a mis hijas y a mi compañera de vida (Sonia Castellanos) con el orgullo en sus mejillas, sabiendo que el tiempo para alcanzar tantos méritos, en gran parte, es sólo un regalo suyo.

En el futuro una apuesta por nuevos retos, no me cierro a ninguno a medio plazo, pero siempre me entusiasmó tanto el servicio y gestión pública, como la transferencia, por lo que seguro que este panadero y ahora también Catedrático de Economía Aplicada, si la vida se lo permite, continuará en su tesón por alcanzarlo, para que los posibles éxitos si llegan, lo sean de tod@s. Gracias.  


PD: no soy hijo de maestros, pero el mérito de mi carrera, si tuvo alguno, es que tuve siempre grandes maestros de los que aprender. 

Dedicado a mis seguidores. 

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