viernes, 16 de diciembre de 2022

Sanchismo, cada vez más lejos del socialismo de Page


Quizá pueda arreglarlo el tiempo, aunque lo previsible es que la economía acabe descomponiéndolo aún más. Este gobierno del hormiguero echa cuentas hoy más que nunca del calendario, y acelera los procedimientos para responder a sus socios de legislatura con un precio en privilegios demasiado grande para España, y que se lleva por delante al poder judicial. 

La continua discrepancia entre "el digo y el diego" de nuestros gobernantes ya no dejan indiferentes ni a sus socios (Govern y Plaja sobre el NO del PSOE). El pacto con Bildu sobre competencias de seguridad en Navarra con la expulsión de la Guardia Civil es un hecho, la eliminación en el código penal del delito de sedición y la rebaja "a la carta" del de malversación sobre los pactos de ERC son otro, del que ya ni tan siquiera el socialismo o la propia formación independentista no han dudado en recordar y no esconder. Y ahora, ante la nueva petición del gobierno catalán de un plebiscito sobre la autodeterminación, como siempre primero la negación de algunos ministros, después el cambio de palabras para plantear por Illa, una "consulta" sobre un estatuto cada vez más próximo a una Constitución catalana tanto en sus objetivos, declaración de intenciones, como en su regulación,... y después, veremos. Por el momento es clara la intención de que los protagonistas del "procés" encabecen listas en las próximas elecciones municipales de mayo, la reforma exprés llega a tiempo. 

La cuestión es: ¿esto es lo que parece? una imposición de nuevas reglas del juego ad hoc para encubrir una amnistía a los que declararon unilateralmente la independencia de una región española en su ordenamiento territorial y según los límites previstos por sus demarcaciones provinciales. "No nos tomen por tontos" señores del gobierno, responde a "un pacto con delincuentes"  para recortar el código penal "a medida de los culpables", y no lo digo yo, alzaban la voz de esta manera tanto García-Page como Alfonso Guerra, sumándose posteriormente otros socialistas como Lambán, el mismo que se retractó del declarado órdago al Sanchismo. A pesar de saber todos que está en el aire una petición de su electorado para revalidar su elección en mayo, y que forma parte del juego político, también puede decirse a su favor (de Page) que la fidelidad a sus principios sobre el concepto de igualdad entre los españoles, rechazo a los privilegios territoriales (los famosos fueros del pasado), y su conocimiento de las reglas del juego, del poder judicial y del procedimiento jurídico, han sido suficientes para que sea totalmente claro en esta cuestión.

Por delante una semana, antes de cerrar el año político, muy compleja institucionalmente en la que sigue en juego el control y harakiri del TC, que este lunes tendrá que ver si asume o aún se retrasa esta cuestión final sobre el procedimiento, que no sobre el contenido. El problema será ver en la arena política en 2023 a los artífices del "procés" arengando a su electorado para repetir un primero de octubre con un estado de derecho descafeinado al que sólo parece quedarle el 155, que incluso podrán malversar para financiar "consultas", asociaciones rupturistas, CDR... y todo con una amnistía desde dentro que recibirá entre vítores al "exiliado y mártir" Puigdemont.

En el camino un socialismo muy diferente al propuesto por García Page en Castilla La Mancha. Un socialismo que ha virado y abrazado totalmente a la ultra-izquierda y al separatismo sin pudor, incluso justificando la mala gestión de leyes sociales de sus socios de Podemos, y que querrá recomponerse ante una crisis económica para lo que no ha llegado lo peor, entre otras acciones con un liderazgo europeo en el segundo semestre del 23. 

Más que nunca, se impone una sociedad que vive en el corto plazo o más bien en el inmediato, una sociedad de tiempos cortos y rebajas de penas, una sociedad de olvidos, sin memoria, tampoco histórica, que no vive para mejorar a la generación que le sigue, sino para ellos mismos. Y los gobernantes son sus máximos defensores.

La película electoral acaba de comenzar, pero en el camino se están cambiando las reglas del juego, y no las que permiten a los grupos de interés estar en el poder, pero si a los protagonistas, que dejan en un segundo plano al mercado laboral por el privilegio territorial de unos pocos.  


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