A estas alturas de la cuestión, creo que lo que necesita este país son nuevas elecciones.
Son cerca de cuatro meses de movimientos de las cuatro fuerzas más votadas.
La legislación vigente y los caprichos de la aritmética hacen que los resultados no permitan alegrías de antaño de derechas o izquierdas. La hormiga hace unos meses ya lo plasmaba en el blog, era preciso un pacto en el que sería difícil contar con quien propugnaba un rancio discurso populista y daba cancha a independentistas.
En este tiempo, hemos visto diferentes estrategias, todas ellas en una huida hacia adelante pensando en nuevas elecciones y nunca en un nuevo gobierno. Ahí reside mi principal crítica, ninguno de los dos candidatos a la Presidencia ha apostado por un plan de gobierno para el país, ninguno.
El uno, se limitó a contar apoyos, quizá más pragmático, al no salirle las cuentas jugó a tú la llevas, para esperar agotamientos de unos y otros en el verano,... destapándose, mientras tanto, nuevas corruptelas. El otro, buscado la confrontación directa con su adversario natural, y llegando al pacto con los más centrados aún sabiendo que no era viable, intentando atraer después a los más exaltados en un llamado bloque transversal contra el presidente en funciones, todo ello sin olvidar su estrategia de alternativa de gobierno 'singobierno' al gobierno en funciones. Y es que así no hay manera.
Me parece de todas luces ingenuo tratar de armar el puzzle en dos semanas por unos, o en una por el otro, cuando no hay voluntad ni programa consensuado en al menos nueve semanas y media, como en la película.
Así, sean los españoles los que tengan la oportunidad de juzgar este espectáculo. Ah, una última cosa, cuando volvamos a tener gobierno precisamos cambios inmediatos en la ley electoral, que eviten negociaciones a quien no sabe o no quiere pactar,... o no tengamos tantos prejuicios contra el bipartidismo.
¡Qué saquen las urnas ya! No me gustaría una solución 'in extremis' a la catalana.