lunes, 3 de diciembre de 2018

La “pesadilla en la cocina” de Tezanos sale a la luz en Andalucía

Junto al Aguador en Granada
A punto de Celebrar los 40 años de nuestra Carta Magna, los resultados de las autonómicas de Andalucía no han dejado indiferentes a nadie, ni siquiera a la hormiga.

Entre los alterados seguro que debe estar Tezanos, quien de una u otra forma debiera presentar su dimisión, y lo digo como experto en predicciones. No debes dirigir una entidad como el CIS, que ofrece su producto con una “calidad” de error de muestreo inferior al 1,5% agregado y siempre inferior al 4,5% en términos provinciales, y cuando aparece la realidad, observar cómo dicho estudio queda invalidado al incorporar un error real superior al 30% para algunas variables… y que no pase nada. Recuerdo, para los que olviden pronto, que hace un par de semanas, los resultados ofrecidos por el CIS dictaban que el PSOE y Podemos se mantenían, C's subiría y PP se desmoronaba en picado, de VOX se decía que “a duras penas” conseguiría un escaño. Resulta que en las urnas el batacazo se lo ha dado la izquierda, perdiendo en el bloque 14 más 3 diputados, y de postre se ha institucionalizado la entrada de la derecha “radical”, con un rotundo 11% de los votos y 12 diputados.

Con todo esto, probablemente en unos días u horas veamos el final de Susana Díaz, y mientras hasta dos candidatos se autoproclaman como presidenciables. Moreno (PP), sin complejos de la mano de la derecha radical, con el “cambio” como bandera, y Marín (C’s) pidiendo un tripartito “imposible” en la arena política que una al PP y al PSOE aunque sea con la abstención soportado en la fuerza moral de evitar a los ultras, Rodríguez (Podemos) queda para movilizaciones en la calle y simbolismos del pasado que se reducen a la fachada, y Serrano (VOX), sin embargo, tiene la llave maestra para que Moreno sea presidente. 

En todo esto, el bloque de izquierdas es el claro perdedor con un 44% de los votos, frente al 50% del centro-derecha, y por tanto quien dilapida toda “autoridad” para dirigir la Junta, por mucho que sea el ganador, algo así como lo de C’s en Cataluña, ¿recuerdan? 

Pero las encuestas del CIS tienen su lectura negativa en todo esto, pues la influencia que pueden ejercer de sosiego y tranquilidad en el votante de la izquierda por las previsiones tan positivas justo de hace un par de semanas, invitaba quizá a no salir de casa un domingo para ejercer el voto, al tiempo que removía todas las conciencias contra el gobierno socialista de 36 años en la derecha. El cóctel estalla claramente en las manos de Pedro Sánchez quien ahora tiene mucho más difícil saber cómo apretar el botón, y cómo interpretar la “pesadilla en la cocina” del CIS.

Pero esto no es todo, desde Moncloa han de preguntarse qué grado de culpabilidad asignar a la interpretación del renacimiento de la ultraderecha, al menos por tres razones: la política de justificación y acercamiento a los independentistas que ahora están a dieta para poder seguir estirando el mandato permitiendo actuaciones sensibles contra la nación como la reciente de Rufián en el Congreso la pasada semana, la variable y oportunista política de inmigración desarrollada en lo que llevamos de gobierno socialista, y finalmente el desarrollo de una memoria histórica con olvido de “parte del conflicto”, nadie recuerda al dramaturgo Muñoz Seca, y que se empeña en resucitar odios y rencores en los huesos de un dictador.

Cuídense de que Tezanos valore estas cuestiones si quieren pensar cuándo apretar el botón de convocatoria electoral. Esta semana veremos cómo celebramos nuestra Ley Fundamental, pero esta reflexión me la guardo para la próxima columna.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Translate