sábado, 26 de septiembre de 2026

Ceuta al límite: septiembre negro



Hay momentos en los que el silencio termina convirtiéndose en parte del problema.
 Quizá eso sea lo que más preocupa hoy cuando hablamos de Ceuta, que aquello que hace unas semanas ocupaba titulares empiece a desaparecer de ellos mientras, para quienes viven allí, la normalidad todavía parece lejana.

Por eso he querido volver a Ceuta. No desde un despacho ni desde la distancia de las cifras, sino escuchando a quienes están allí. Esta vez en la entrevista me acompañan Noelia Alcázar, madre, trabajadora de la Universidad de Granada, miembro de Foro Ciudadano y una de las voces ciudadanas que más se ha significado durante estas semanas, y Juanmi, profesor universitario y ya habitual en este espacio. La conversación nace precisamente de una pregunta sencilla: ¿Cómo está Ceuta hoy?

La respuesta que ofrecen ambos merece ser escuchada.

Noelia describe dos realidades que conviven en una misma ciudad. El centro puede transmitir una cierta apariencia de normalidad, mientras que en barrios periféricos y determinadas playas la situación se percibe de forma muy distinta. Habla del Trampolín, de Benítez, de los asentamientos y de un campamento habilitado para 1.700 personas. Es su testimonio y su percepción de una ciudad que, según sostiene, todavía está muy lejos de recuperar la vida anterior. 

Pero durante la entrevista aparece un asunto que resume bien hasta qué punto septiembre está siendo diferente: los túneles próximos al campus universitario. Hablamos del incendio que permitió descubrir la presencia de personas en uno de ellos y de antiguos accesos que comunican la zona del Sarchal con el recinto universitario. Noelia explica incluso que tiempo atrás había advertido de la conveniencia de revisar y asegurar esos accesos.

La Universidad ocupa, de hecho, buena parte de nuestra conversación. Profesores y alumnos intentan recuperar algo tan sencillo y, al mismo tiempo, tan importante como la rutina. Juanmi cuenta cómo se han reorganizado horarios y clases para mantener la actividad académica y cómo los estudiantes necesitan volver a encontrarse, estudiar y continuar con su vida. Pero resume su estado de ánimo con una frase que me parece especialmente significativa: «seguimos en alerta». 

Está también la mirada de una madre. Noelia explica por qué decidió inicialmente no llevar a sus hijos al colegio, el temor que sentía ante la posibilidad de otra entrada masiva y las explicaciones que posteriormente recibió del centro sobre cómo actuarían ante una emergencia. Su testimonio permite comprender algo que las estadísticas difícilmente pueden medir, qué ocurre cuando la incertidumbre entra en las casas, en los colegios y en las decisiones cotidianas de una familia. 

Quizá ahí esté la clave de este “septiembre negro”. No sólo en contar cuántas personas permanecen en Ceuta, cuántas han sido trasladadas o qué medidas se han adoptado. También en preguntarnos cuánto tarda una ciudad en recuperar la sensación de seguridad, sus espacios, sus costumbres y, sobre todo, la tranquilidad.

Noelia lo expresa desde su propia experiencia: asegura que la angustia y el miedo continúan y que percibe un creciente sentimiento de abandono. Es una valoración personal, dura y discutible como cualquier valoración política, pero precisamente por eso merece ser escuchada en sus propias palabras. 

Al final de la entrevista pregunté qué querían decir al resto de España. Juanmi respondió con una petición muy sencilla: que no se olviden de Ceuta. Y quizá esa sea también la razón de este nuevo vídeo. No pretendo sustituir a nadie ni hablar por quienes viven allí. Pretendo que hablen ellos.

Porque el peligro ahora es acostumbrarnos.

Ceuta puede haber desaparecido de algunos titulares, pero de la vida de los caballas, no.

Os dejo la entrevista completa. Escuchad a Noelia y a Juanmi y sacad vuestras propias conclusiones.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Ceuta desde Ceuta, con voces 'caballas' que merece la pena escuchar

Llevamos semanas hablando de Ceuta. De cifras, inmigración, seguridad, Marruecos, responsabilidades políticas y decisiones tomadas desde Madrid. Pero quizá para comprender realmente lo que está ocurriendo haya que hacer algo mucho más sencillo, escuchar a quienes están allí.

Eso he intentado en mi canal de YouTube en los últimos programas. Con Yolanda y María José, las hermanas Carrera, desde la sociedad ceutí y diez días después, con Melchor León, vicepresidente y diputado socialista de la Asamblea de Ceuta.

Dos conversaciones muy diferentes que, sin embargo, dejan una sensación inquietante, cuando se escucha a Ceuta desde dentro, las versiones no parecen estar tan alejadas como cabría esperar.

La crisis vista desde una familia

La conversación con las hermanas Carrera, el 4 de septiembre, puso rostro a algo que las estadísticas difícilmente pueden recoger. Yolanda habló como madre. Contó cómo una de sus hijas, de diez años, había desarrollado un miedo que estaba condicionando su vida cotidiana hasta el punto de necesitar ayuda psicológica. Explicó sus dudas ante el regreso al colegio y cómo pequeñas parcelas de autonomía que comenzaba a conceder a sus hijas habían desaparecido.

Ese testimonio permite mirar la crisis desde otra perspectiva. No desde el número de llegadas o expedientes, sino desde una pregunta mucho más cercana: ¿hasta qué punto ha cambiado la vida diaria de los ceutíes?

Las hermanas Carrera describen una ciudad que todavía sienten lejos de la normalidad. Hablan de inseguridad, colegios, barrios, servicios públicos y, sobre todo, de incertidumbre. Son sus vivencias y sus interpretaciones, algunas muy contundentes, y precisamente por eso merece la pena escucharlas directamente. Porque el vídeo permite algo que un artículo no puede reproducir: ver cómo cuenta una madre lo que está ocurriendo en su propia casa.

Días después, la visión política

El 14 de septiembre regresamos a Ceuta. Esta vez uno de los protagonistas fue Melchor León, diputado del PSOE y vicepresidente de la Asamblea Ceutí (su gobierno autónomo).

La perspectiva cambiaba por completo. Ya no hablábamos únicamente de percepciones ciudadanas, sino de gestión, responsabilidades, frontera, número de personas que permanecen en Ceuta, expedientes, presión asistencial y decisiones políticas. Sin embargo, apareció una coincidencia significativa. León tampoco considera resuelto el problema. Su diagnóstico es que se está desplazando a personas entre diferentes puntos de la ciudad sin solucionar la cuestión de fondo y subraya algo difícil de entender después de mes y medio: la ausencia de una cifra aceptada sobre cuántas personas entraron y cuántas permanecen en Ceuta.

Pero quizá lo más interesante de la entrevista llega cuando entramos en política. León pertenece al mismo partido que el Gobierno de España y, pese a ello, formula críticas muy severas sobre la gestión realizada. Habla de avisos previos, del papel de la Delegación del Gobierno, de la actuación durante las primeras horas y de cómo debería protegerse la frontera. Son afirmaciones de enorme alcance y algunas constituyen su propia versión de hechos controvertidos. 

Por eso prefiero no anticiparlas aquí, hay que escucharlas de su propia voz.

¿Qué ocurre cuando juntamos las dos conversaciones?

Ahí está, para mí, lo verdaderamente interesante.

Una madre preocupada por sus hijas y un vicepresidente de la Asamblea hablan desde posiciones completamente distintas. Sin embargo, aparecen palabras comunes: incertidumbre, seguridad, normalidad, servicios públicos, frontera y necesidad de soluciones.

Y aparece también una idea que Juan Miguel Alcántara, catedrático de Marketing de la Universidad de Granada en el campus ceutí y compañero en estos programas, expresó con enorme sencillez al hablar de la respuesta de su universidad:

«¿Qué necesitáis, qué os falta? [...] Pregúntalo y te lo diremos». Quizá esa frase trascienda ampliamente el problema universitario. Después de tantas semanas hablando sobre Ceuta, puede que haya llegado el momento de escuchar más a Ceuta.

No hace falta coincidir con todo lo que dicen nuestros invitados. Yo mismo puedo compartir unas cosas y discrepar de otras. Pero escuchar las dos entrevistas consecutivamente permite entender algo que difícilmente transmiten los titulares nacionales, cómo se está viviendo esta crisis desde dentro de una ciudad de apenas 20 kilómetros cuadrados.

🐜Por eso esta vez no quiero contar mucho más. Están las dos conversaciones completas sobre estas líneas. Escuchen primero a la sociedad, después a la política. Saquen sus propias conclusiones.

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