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jueves, 2 de julio de 2026

El profesor no compite con la inteligencia artificial


La irrupción de la inteligencia artificial (IA) ha abierto un intenso debate en la universidad. Para algunos representa una amenaza para el aprendizaje; para otros, el principio del fin de la enseñanza tal y como la conocemos. Mi impresión es bastante distinta.

La universidad ya ha vivido transformaciones similares. Ocurrió no hace tanto con las calculadoras científicas, con el ordenador personal, con internet, con los campus virtuales o con los programas econométricos. Siempre aparecieron voces anunciando que aquellas herramientas empobrecerían el aprendizaje. Con el tiempo comprobamos que no sustituían el conocimiento, sino que cambiaban la forma de adquirirlo.

Con la IA sucede exactamente lo mismo. Nunca he pensado que un estudiante aprenda más por invertir horas en tareas mecánicas que una herramienta puede resolver en segundos. Lo importante no es obtener un resultado, sino comprenderlo, interpretarlo y ser capaz de utilizarlo para resolver problemas reales. Ahí está la diferencia entre aprender y repetir.

La IA puede resumir documentos, localizar bibliografía, generar ejemplos o ayudar a estructurar una idea. Puede ahorrar tiempo, abrir perspectivas e incluso mejorar la productividad académica. Lo que no puede hacer es sustituir el criterio, la curiosidad, el pensamiento crítico ni la capacidad para formular buenas preguntas. Esta es la razón por la que no veo la inteligencia artificial como una amenaza para la docencia, sino como una oportunidad para hacerla mejor.

Hace más de veinte años que mis alumnos disponen desde el primer día de guías, materiales, vídeos sintéticos, ejercicios y casos prácticos en formato digital. Nunca he entendido el aula como un lugar donde simplemente se entrega información. Esa información ya estaba antes en los libros y hoy está, además, al alcance de cualquiera.

Precisamente por eso creo que el profesor no compite con la IA. Compite, si acaso, con una forma de enseñar basada únicamente en transmitir información. Y esa batalla estaba perdida mucho antes de que apareciera la IA.

Hoy enseñar consiste menos en transmitir información y mucho más en ayudar a interpretarla, seleccionarla, cuestionarla y convertirla en conocimiento útil. La IA no reduce esa responsabilidad. La multiplica. Porque cuanto más fácil resulta obtener respuestas, más importante es aprender a formular buenas preguntas, distinguir una respuesta correcta de una respuesta simplemente convincente y desarrollar un criterio propio. Esa sigue siendo una tarea profundamente humana.

La universidad no debería preguntarse cómo prohibir la IA. Debería preguntarse cómo enseñar a utilizarla con rigor, ética y sentido crítico. Igual que nadie discute hoy el uso de una calculadora, un ordenador o un programa específico, dentro de unos años la IA será una herramienta más. La diferencia y la ventaja seguirá estando, como siempre, en quién la utiliza y para qué. 

La hormiga aún recuerda cuando algunos aseguraban que las calculadoras acabarían con las matemáticas o que internet haría innecesarios a los profesores. No ocurrió entonces y tampoco ocurrirá ahora.

Las herramientas nunca han sustituido a los buenos docentes. Lo que hacen es poner más en evidencia la diferencia entre quien simplemente transmite información y quien consigue despertar conocimiento. Porque el profesor no compite con la IA. Compite cada día por seguir siendo imprescindible allí donde ninguna máquina puede llegar: el criterio, la inspiración y el aprendizaje con sentido.

miércoles, 24 de junio de 2026

La presencialidad no se impone, se gana


Uno de los debates recurrentes en la universidad gira en torno a la asistencia a clase. Cada curso vuelven las mismas preguntas en los claustros: "por qué los alumnos no acuden al aula, qué mecanismos pueden utilizarse para incentivar su presencia o si la evaluación continua debe servir también para garantizarla".

Nunca he sido partidario de obligar a nadie a asistir a una de mis clases, otra cosa son determinados eventos competenciales de los que podremos hablar en otro momento. Y lo digo después de más de treinta y tres años como profesor universitario y de más de dos décadas como estudiante entre licenciaturas, doctorado y otros procesos de formación. No porque crea que la presencialidad carece de valor, sino precisamente porque creo en ella.

Siempre me ha parecido que la universidad debe ser también un espacio de responsabilidad personal. Por eso nunca he entendido la necesidad de justificar ausencias ni de controlar entradas y salidas del aula. Los estudiantes universitarios son adultos que toman decisiones sobre su formación y deben asumir también las consecuencias de esas decisiones.

La máxima satisfacción de un profesor no debería ser pasar lista. De hecho, nunca lo he hecho. El primer día de clase suelo dedicar unos minutos a presentarnos, todos los que estamos en el aula. La verdadera satisfacción llega cuando uno entra en clase y la encuentra llena porque los estudiantes consideran que merece la pena estar allí.

Quizá mi forma de entender este asunto tenga mucho que ver con mi propia experiencia. Como alumno también elegía. Había asignaturas a las que acudía sistemáticamente porque sentía que cada clase me aportaba algo que no podía obtener por mi cuenta. Otras veces valoraba si el tiempo invertido compensaba realmente el aprendizaje obtenido. Lo hacíamos entonces y lo siguen haciendo los estudiantes de hoy.

La experiencia más reveladora la viví precisamente en una universidad de enseñanza no presencial. Nadie me obligaba a asistir a tutorías, pero en determinadas asignaturas buscaba a los tutores para hablar con ellos, discutir contenidos, profundizar en conceptos o comprender mejor determinadas competencias. Cuando existe interés intelectual, la presencialidad deja de ser una obligación y se convierte en una necesidad.

Hay además una paradoja que siempre me ha llamado la atención. Llevo más de veinte años sin entrar en clase con un solo papel. Las guías, planificaciones, los guiones de trabajo, los materiales complementarios, los vídeos sintéticos, los ejercicios y los casos prácticos han estado disponibles digitalmente para mis alumnos desde el primer día mucho antes de que la digitalización educativa se convirtiera en una consigna institucional. Nunca he entendido el aula como un lugar donde se distribuye información. Para eso existen otros medios mucho más eficientes.

Precisamente por eso sigo creyendo en la enseñanza presencial.

La clase no puede consistir en leer unas diapositivas que el alumno ya tiene en su ordenador ni en repetir contenidos que aparecen en cualquier manual encorsetados por un temario inflexible. Su valor está en interpretar, relacionar, contextualizar y discutir esos contenidos desde la experiencia académica y profesional. Está en conectar la teoría con la realidad y en transformar información en conocimiento útil. Cualquiera de mis estudiantes asocia deflactar al coste de un simple café o varios correlacionado con un billete, y eso no está de esa forma explicitado en ningún libro o temario, es experiencia.

A veces escucho decir que los estudiantes ya no son como antes. Probablemente sea cierto. Pero tampoco los profesores deberíamos ser exactamente los mismos que hace treinta años. La universidad ha cambiado, las herramientas han cambiado y las formas de aprender también. Lo que no ha cambiado es la necesidad de despertar interés.

Durante años he escuchado que la solución a las aulas vacías pasa por endurecer los controles de asistencia, personalmente nunca lo he visto así. Obligar a un estudiante a ocupar físicamente una silla puede resolver una estadística, pero difícilmente resolverá un problema educativo. La verdadera cuestión es si el alumno siente que pierde algo importante cuando decide no acudir.

La asistencia es probablemente uno de los indicadores más sinceros de la calidad percibida de una asignatura. Por eso creo que el debate suele plantearse de forma equivocada. Más que preguntarnos por qué los estudiantes no vienen a clase, quizá deberíamos preguntarnos qué estamos haciendo para que quieran venir.

La hormiga

La hormiga ha conocido universidades sin internet, con internet, con campus virtuales y ahora con inteligencia artificial. Sin embargo, ha observado algo que apenas ha cambiado con el tiempo, los estudiantes siguen acudiendo allí donde sienten que aprenden algo que merece su esfuerzo.

Por eso sospecha que muchas aulas vacías no son un problema de presencialidad. Son, sobre todo, un problema de propuesta de valor. Porque la presencialidad, como el respeto académico, la autoridad intelectual o la confianza, no suele ser consecuencia de una norma, sino del valor que otros perciben en nosotros.

jueves, 18 de junio de 2026

El mayor fracaso docente es aceptar que un alto nivel de suspensos es un problema del alumnado

Hay ideas que uno va construyendo con los años. Otras, sin embargo, llegan pronto y el tiempo simplemente se encarga de confirmarlas.

No obstante, tras más de treinta y tres años como profesor universitario, más de una década como estudiante con dos licenciaturas y un doctorado, antes y después de ocupar el otro lado de la mesa, y toda una vida vinculada al mundo de la educación, hay una convicción que no solo mantengo, sino que cada curso veo más clara: si un profesor suspende sistemáticamente a una gran parte de su alumnado, antes de buscar explicaciones en los estudiantes debería empezar por mirarse a sí mismo.

Sé que esta afirmación incomoda, también que muchos compañeros responderán inmediatamente con argumentos conocidos para justificarlo: "el nivel ha bajado, los estudiantes llegan peor preparados, no trabajan lo suficiente, la universidad no puede regalar aprobados..."

Cierto que tienen razón, pero solo en parte. Porque una cosa es defender la exigencia y otra muy distinta convertir el suspenso masivo en una especie de medalla académica.

Durante toda mi trayectoria he impartido asignaturas como Introducción a la Econometría, Métodos y Modelos Econométricos, Sistemas de Información para la Dirección o Econometría Aplicada, entre otras. Materias cuantitativas que difícilmente pueden calificarse como sencillas. Sin embargo, mis tasas de aprobados han superado habitualmente el ochenta por ciento entre las dos convocatorias. No lo menciono como un mérito personal, lo hago porque demuestra algo importante, exigir y conseguir que los estudiantes aprendan no son objetivos incompatibles, más al contrario. La verdadera misión de un docente universitario no es seleccionar quién fracasa, es conseguir que la mayor parte de sus estudiantes alcance las competencias que necesita para ejercer una profesión.

Cuando un alumno comienza una asignatura llega con un nivel determinado, con unas capacidades concretas y con unas expectativas muy definidas. Nuestro trabajo consiste precisamente en partir de esa realidad para llevarlo más lejos. No hablo de rebajar la exigencia, pero sí de adecuar la enseñanza a la realidad de quienes tenemos delante. Son conceptos muy diferentes.

A menudo escucho que determinados grupos son especialmente malos. Puede ocurrir, hay promociones mejores y peores. Pero cuando los porcentajes de suspensos superan reiteradamente los dos tercios de los presentados, y puedo bajarlo hasta la mitad, algo empieza a fallar. Además, cuando el fenómeno se repite curso tras curso, quizá el problema ya no esté en el alumnado.

En economía estamos acostumbrados a evaluar resultados. Si una empresa fracasa sistemáticamente, analizamos sus procesos. Si una política pública no alcanza sus objetivos, revisamos su diseño. Si un modelo econométrico no predice adecuadamente, buscamos errores de especificación.

¿Por qué en la universidad debería ser diferente? ¿Por qué algunos docentes consideran normal que suspenda más del 50 % de sus alumnos y jamás se plantean que el problema pueda estar en su metodología, en sus sistemas de evaluación o en su forma de transmitir conocimientos? Nunca he entendido esa lógica.

Especialmente cuando se utilizan herramientas de evaluación que poco tienen que ver con las competencias que se pretende desarrollar. Exámenes tipo test con respuestas prácticamente indistinguibles, preguntas diseñadas para confundir más que para medir conocimiento, o pruebas que ni siquiera otros compañeros de área resolverían con comodidad no son necesariamente sinónimo de rigor. Son simplemente sinónimo de mala evaluación.

La exigencia auténtica consiste en plantear problemas reales, situaciones complejas, casos aplicados, escenarios donde el estudiante tenga que demostrar que comprende lo que hace y por qué lo hace. Eso es precisamente lo que intento trasladar en mis asignaturas mediante ejercicios teórico-prácticos, evaluación continua con el desarrollo de informes económicos basados en problemas reales con una herramienta estrella: los modelos econométricos. Y es que la universidad debería parecerse más a la vida profesional que a una carrera de obstáculos.

Quizá por eso la palabra que mejor describe lo que siento cuando veo promociones enteras acumulando suspensos no es indignación, sino impotencia, la he sentido como alumno, profesor, investigador, colega. Porque detrás de cada estadística académica hay personas que han dedicado meses de trabajo, ilusión y esfuerzo a intentar alcanzar una meta.

Naturalmente habrá alumnos que no estudien, que abandonen o que no alcancen el nivel requerido. Siempre los habrá e incluso será más fácil que eso ocurra si se ha facilitado excesivamente el acceso obviando la vocación, suele ser una cuestión de 'selección natural' en los primeros cursos. Pero convertir el fracaso masivo en algo normal es probablemente uno de los mayores errores que puede cometer un docente.

La universidad existe para generar conocimiento, formar profesionales y crear oportunidades, no para fabricar bolsas permanentes de suspensos. Quizá la pregunta que deberíamos hacernos no es por qué aprueban tantos alumnos en algunas asignaturas, la verdadera pregunta es por qué seguimos considerando normal que fracasen tantos en otras.

La hormiga lleva muchos años entrando en aulas. Ha visto estudiantes brillantes, estudiantes perdidos y estudiantes que simplemente necesitaban que alguien les enseñara el camino adecuado. 

Pero también ha aprendido algo sencillo. Cuando un agricultor pierde tres cuartas partes de la cosecha todos los años, no pasa décadas culpando a las semillas. Antes o después revisa la tierra, el agua y la forma de cultivar.

Quizá la enseñanza tampoco sea tan diferente.

Dedicado a mis grandes maestros, los que me enseñaron a amar esta profesión: Leopoldo, Patricio, Alfonso y Antonio.

martes, 9 de junio de 2020

Universidad, conocimiento esencial y presencial

En estos días he observado confinado, con más tiempo, cómo, mis maestros, los verdaderos, ejercieron mucha más influencia sobre mí de lo que me había atrevido a cuestionar. En todos los casos hubo un matiz común, su impronta se fijó con la presencialidad. Esa que ha sido mi Universidad, la entendí desde sus inicios entre incontables horas de dedicación, primero sobre qué había que contar a los alumnos y cómo hacerlo, después sobre qué debía transferir a la sociedad desde mi conocimiento e investigación, y finalmente, su transcripción en una carrera investigadora que fuera capaz de conjugar las tres cuestiones. Pues bien, casi sin darme cuenta, aquellas palabras de Timoteo Martínez han trazado una vida académica en la que he seguido paso a paso ese plan, y ahora no me arrepiento. 

La Universidad es la institución dónde se transfiere conocimiento, y para hacerlo al ciento por ciento, es necesario ‘enseñarlo’, os lo dice un profesor universitario que en el año 94 iniciaba, desde el Instituto de Desarrollo Regional  en Albacete, junto a algunos compañeros ‘locos por la tecnología’, un sistema de comunicación por red de ordenadores (tecnología CompuServe) que se enlazaba con Toledo, os lo dice un alumno que se licenció en una de sus carreras universitarias por la UNED, en 2006, con el premio nacional al mejor expediente, pero os lo dice también alguien que ha discrepado en dos cuestiones con algunos compañeros y muchos políticos, la Universidad no es y no puede entenderse como una Academia, además debe ser entendida en su sociedad como una institución esencial.

Me explico sobre ambas cuestiones. Huyo, hui y huiré constantemente de una versión de la universidad que se representa como el lugar para dictar lecciones magistrales en un aula, sin más que establecer unos criterios de evaluación y dar licenciados, después fueron graduados, como único servicio público o privado, obviando la praxis junto a la comprensión. Las razones de mi postura son algunas cuestiones, que olvidamos habitualmente, que he explicado en clase muchas veces, la diferencia entre información y conocimiento, pues bien, se trata de transferir lo segundo para lo que la socialización del entorno y el ejemplo del maestro sobre el aprendiz es fundamental. Unida a esta cuestión, se enlaza la de institución ‘esencial’, en mis clases de sistemas estratégicos para la dirección analizábamos la gran obra de Spielberg, “la lista de Schindler”, en concreto, para la cuestión que nos ocupa, reclamo la escena sobre  trabajadores esenciales, en la que argüía como cuestión social del siglo XX que en tiempos de crisis, un profesor o investigador no es esencial, quizá por eso nunca renunciara a mis raíces, guardando como oro mis competencias de panadero, escapando con dignidad enharinada de aquel problema.

He observado, ante el Covid19, en estos meses, como se nos repudiaba de nuevo en esta sociedad como trabajadores no esenciales, e incluso se nos emplazaba ante el reto tecnológico para salvar la academia en este trimestre. Por ambas cuestiones, y como sociólogo invito a la reflexión social, algunos pusimos nuestra ciencia al servicio de la sociedad con lo que sabemos hacer de forma altruista, en un ejercicio de transferencia de conocimiento a la sociedad. La Universidad en la que creo y de la que he aprendido también de Antonio Pulido, o incluso en mi infancia de Patricio López o Leopoldo Sánchez-Beato, pide a voces volver a las aulas para hacer lo que sabemos hacer, y participar en la reconstrucción social y económica ante la que nos encontramos, somos esencialmente sociales, y somos, lo creo firmemente, pieza clave para continuar en esa enseñanza a la sociedad sobre el conocimiento, avance y progreso. 

¡Dejadme volver al Aula!, con seguridad, planes de contingencia, dejadme volver a mi despacho, a activar mis redes sociales físicas e intentar continuar esta gran labor en la que siempre he creído, la de un profesor universitario, dejadme contagiar ideas y elaborar conocimiento sin pantallas o ratones, con gestos dialéctica y 'how know'. Pero, sobre todo, dejar que nuestros futuros científicos regresen también, para aprender sobre lo esencial. Ellos, lo he constatado esta mañana con varias conversaciones telefónicas, están preparados y tienen interés, pongamos las medidas de seguridad a funcionar y prestemos ese servicio social, dejemos fluir el conocimiento en aulas, despachos, bibliotecas, laboratorios, para que después ellos, nuestros futuros científicos no olviden para lo que fueron formados, la transferencia social, su deuda permanente y esencial.

lunes, 24 de diciembre de 2018

Felices Fiestas desde el Secreto del Hormiguero


Cambiando la sociedad gracias a ti con la Hormiga. Prometo un 2019 más ácido y crítico con la sociedad en la que vivimos, reclamando igualdad, sostenibilidad, responsabilidad social y política.

2018 se cerrará con unas 22.000 visitas, 44 post, seguidores en todo el mundo destacando Italia, EE.UU., Rusia, México, Ucrania, Argentina, Colombia, Chequia y Francia.

Más de 10 programas de debate en Televisión.

Agradecido por la difusión en los medios de Mancha Información y Visión 6Tv.

Gracias a la recomendación de CMM y la Facultad de CC Económicas y Empresariales de Albacete.



Lee, difunde y sé feliz

lunes, 9 de abril de 2018

Máster versus "Hámster del Universo"

Los seguidores de este blog, de mis columnas me piden que cuente mi parecer sobre las titulitis y otras dolencias, teniendo que llamar al sarcasmo para evitar el profundo enfado que siento como amante de la universidad, y aún más de la educación pública.

Entre nosotros, los que conocemos la universidad porque trabajamos en ella, sabemos de su funcionamiento y de lo inverosímiles de ciertas declaraciones por ser como digo ciertamente increíbles. El trabajo de desarrollo de un posgrado y de un grado es exigente en la medida que se generan capacidades y conocimientos para un alumno, quizá lo menos preocupante para un docente es el título final, sin embargo, no es el caso para el alumno según se acerca a conseguirlo. Tristemente para algunos, somos, de esta manera, una productora de Títulos y otros 'egos'.

Pues bien, un Máster se configura como una enseñanza de nivel posgrado programada en un año académico, usualmente en nuestro país. Por ello, para capacitar a un alumno específicamente en una materia se otorgan herramientas que lo hagan posible, repartidas en materias, y se exige una gran dedicación del alumno, que obviamente en muchos casos además trabaja, pero como profesor, aún facilitando el aprendizaje, puedo asegurar que no es 'común' que se haga un traje a medida para cursarlo, tampoco que se sustituya dicho aprendizaje por unos 'trabajillos'. Por cierto, todos recordamos a nuestro rey cursando en el aula su Licenciatura. En reuniones con la dirección, que todo esto se plantee por un estudiante para tratar de no aparecer por el aula y tener un título, no es de recibo, por cierto, son factibles los posgrados no presenciales, que podrían ser opción, y evitan un trato de favor inconcebible por norma. 

En esta tesitura, para qué precisa alguien un Máster en derecho autonómico, quizá para usar como carta de presentación en su presumible ascenso en la carrera política. Bien, es lícito, pero resulta sonrojante descubrir que al final del mismo cuando se debe postular las capacidades ante un tribunal, que por cierto no parece sujetarse en su composición a la norma, ni la dirección del título, ni el departamento al que se adscribe, ni los componentes de dicho tribunal, ni los directores del mismo, ni el alumno, sean capaces de, sólo cinco cursos académicos después, poder mostrar un ejemplar, que debió recibirse antes de su evaluación en múltiples copias escritas y presumo, como es habitual al menos por una década, en formato digital. 

Por último, quizá por aquello de Master-Chef, he escuchado declaraciones sobre la deconstrucción y reconstrucción de un acta o documento público de evaluación, e incluso la justificación de que un No Presentado y un Notable son similares. Es sencillamente ridículo y perverso vaciar culpas en la burocracia, en cualquier caso, un error de este tipo genera la información suficiente para que nada de lo anterior tenga consistencia.

Ciertos roedores giran en su rueda para lograr sus metas, aún sabiendo que lo común es correr para conseguirlas con el esfuerzo. El poder y el dinero no pueden asociarse a la capacidad con el único fin de sustituirla.

Acabo ya, ahora con los maestros y sus discípulos o siervos que parecen dotar cierto rancio poder en las aulas y del que creía haber olvidado su existencia, nuestro sistema universitario autónomo dejó bien atrás el servilismo que puede deducirse de algunas declaraciones. Los "Máster del Universo" deben mostrar su capacidad y ejercerla como autoridad académica o investigadora, pero nunca de otra forma.

Me invaden muchas dudas para con algunas de las acciones de las señaladas estos días sobre la universidad, pero ninguna en dejar claro que es una excepcionalidad a la que asistimos y que mis alumnos trabajan duro para capacitarse y mi capacidad para evaluar o juzgar su trabajo requiere de mí una prioridad y exigencia por la que seré posteriormente reconocido y que así es para la mayoría, con una probabilidad superior al 95%, que es lo usual en Econometría, siguiendo una distribución normal. Espero que se depuren todas las responsabilidades e investiguen todas las aberraciones escuchadas en estos días, por el bien y prestigio de nuestras instituciones universitarias.

Mis recomendaciones partiendo de que me gustaría pensar que se erradicará la enfermedad, como doctor que soy para tales dolencias son que si son notorias y visibles recetaré algo de humildad, mucho de autoevaluación y unas gotas de pudor, evitando pensar que un currículum capacita para la autoridad.

Mi frase favorita de cierto sabio siempre fue aquella de: "Solo sé que no sé nada". 

Acompaño mi proyecto de tesina, posgrado, y autorización de defensa ante tribunal por mi director, de hace casi 22 años, me ha costado cinco minutos encontrarlo.





lunes, 18 de diciembre de 2017

Una comida de "empresa" para POLÍTICOS


Llegan los últimos días del año en el hormiguero, resultando habituales las comidas entre compañeros de oficio dónde el balance del ejercicio siempre cobra protagonismo. Pero en política,  siempre defensores del diálogo, son diversas las escusas para que los comensales no compartan mantel.

Se me ocurrió, como tema de mi columna, plantear una comida institucional sobre ordenación del territorio en nuestro país. ¡Qué locura!

El primer escollo serían las invitaciones y comensales, con Rajoy como anfitrión en La Moncloa, ¿deberían asistir los representantes de Ceuta y Melilla?, si el tema es demasiado importante lo mismo creamos un agravio internacional con Marruecos, si por el contrario, no tiene importancia, se ofuscarán los de las regiones históricas.

Después, ¿cómo los sentamos? el protocolo marca que el orden es el de la antigüedad del Estatuto y su preexistencia, por tanto son Euskadi y Cataluña los que se situarían a ambos lados del anfitrión, pero con la que está cayendo esta semana, o mejor todo el año, no sé si se atreverían. Por cierto, ¿a quién ponemos en Cataluña?, ¿a Soraya o invitamos a Puigdemont?... de paso lo llevarían derecho a Estremera si se presenta, aunque como reconoce hasta Junqueras parece que le guste esconderse. Resulta pues complejo.

Supongamos que hemos salvado todo ello, que ya es salvar, dando paso a los platos. En los entremeses ¿de dónde ponemos el jamón y las gambas?, y ¿el vino y el queso?, ¿qué denominación de origen no levantará ampollas?, quizá si lo ponemos variado y no falte ninguna nadie se moleste, o entonces demos pie a comparaciones y notables broncas.

El primero, tras las primeras conversaciones, un bacalao que lo traerían desde Bilbao, quizá porque el 'concierto' lo permita, quizá queriendo buscar su beneplácito, ya que el presupuesto de la comida hubo de aprobarse y la oposición se mostraba reacia a tal dispendio al que no fueron invitados, aún en beneficio del diálogo. Por cierto, parece que el clásico y el pasillo al campeón del 'mundialito' serían los ejes fundamentales del posible debate en la comida, ni tocar los últimos audios del 'Govern', las encuestas para el 21D, y menos aún las competencias o la financiación. Del segundo plato darían cuenta con una ternera gallega, para calmar la transferencia de la AP-9 que demanda Feijoó. Como tema de la tertulia por fin el balance del año, pero rápidamente drenado por el protagonismo de Cataluña, aunque cada uno sacando pecho sobre sus modelos de gobernabilidad, pronto todos silenciados por el conjunto de vinos o por sus corruptelas, no señalaré a ninguno. Los postres llegarían con un anuncio del Presidente de apertura sobre la revisión de la Constitución, para crear apetito, los dulces sabrían a poco..., pero pronto habrían de calmarse los ánimos con una frase del anfitrión aplazándolo para la próxima comida o legislatura, lo que antes aconteciera.

Por último, el pago de la cuenta. Entrando a la sala, Montoro reclamaría a cada comensal lo propio con la indignación de vascos y navarros, y la desaparición efectiva del 'Govern', seguida del 'café para todos' en la cafetería de la calle de enfrente, haciendo un 'SINPA'..., y Rajoy, sólo, llamando a Europa para ver si nos admiten un punto más de déficit.

¿Aún queréis una comida de empresa de políticos a nivel territorial? 

¡Feliz Navidad a todos!, desde el blog de "el Secreto del Hormiguero".


viernes, 27 de octubre de 2017

Un demócrata indignado

ANTE la Declaración Unilateral de Independencia y el proceso separatista del gobierno regional de Cataluña, desde la serenidad: SOY un Demócrata indignado.


Indignado con el trasnochado nacionalismo decimonónico que hace de la separación y la autodeterminación un agravio cultural, colonial e histórico basado en la mentira de un "derecho a decidir", de unos separatistas soportados en la anarquía y los anti-sistema que no respetan el marco legal y aún se proclaman como legítimos generadores de derecho, figurando entre sus actuaciones la quema de banderas, símbolos o señalando como “régimen del 78” al sistema que ha permitido un auto-gobierno regional nunca antes visto, insultándolo como fascista por no amparar la "ilegalidad" y tachando de ello a mis máximos representantes, también a mi rey, y no me olvido de los populistas, rufianes e incendiarios 'iglesianos', que no tienen pudor lapidando institucionalmente al Estado y a mi nación.



Soy demócrata, estoy indignado.


 
Pobres catalanes, ¡Basta ya, pido actuación, serena y gradual, pero ya!

sábado, 21 de octubre de 2017

Inaceptable intento de Secesión: el Rey oficializa el 155 desde la madurez democrática de España

He estado observando estos días y quería compartir desde el "Blog de la Hormiga" la opinión de un politólogo, economista y sociólogo. Mirando unos años atrás, diríamos que el nacionalismo catalán recuperando a su ala derecha, se había hecho fuerte con los servilismos de las corruptelas del poder que le mantenían en el gobierno regional desde la instauración de la monarquía parlamentaria, unido todo ello al negocio de una ley electoral que les otorgaba una sobre-representación en un sistema claramente bipartidista. En un momento de crisis económica e institucional, también europea, se activa una asimetría catalana en busca de un mejor negocio para sus élites, poniendo en juego el órdago independentista. La escalada en su descalabro continuo con el gobierno central le hace desembocar en un proceso de secesión unilateral que el pasado 6 de septiembre abandonó el estado de derecho situándose fuera de la ley. Después la locura de una representación orquestada por sus poderes de un autoproclamado "derecho a decidir". Por parte del gobierno central, la prudencia y paciencia han hecho que todo este proceso sea patético a la vista de cualquier observador. Pero al tiempo ha posibilitado la madurez institucional: 

  • La Corona ha afianzado claramente su papel como Jefe del Estado activando el día 3 los procedimientos de prevención ante el desatino secesionista y reafirmando anoche nuestro derecho a la unidad en una cuidada puesta en escena de prestigio internacional , como son los "Premios Princesa de Asturias", ante los galardonados de la UE, el Presidente del Gobierno e instituciones del Estado.
  • Por su parte, el ejecutivo y legislativo han caminado desde ese día tres en una misma línea en una clara mayoría (PP + PSOE + C's), que busca la contención desde el derecho soportados en una Constitución, si se quiere denostada, pero que preveía por sus formuladores un escenario de ruptura asimétrica regional con una forma de respuesta en el ya tan conocido 155. En esta afrenta un oportunista que se dice politólogo, ha ido quedando vacío de contenido al justificar los actos del gobierno regional catalán dudando del respeto al pluralismo del resto de los españoles que no le votaron e insultando a cualquier acción que buscara la defensa de la ley en esta situación (me refiero a Podemos y a su secretario general, el señor Iglesias). 
  • Por último, el legislativo, en su defensa a la ley ha resultado impecable en su aplicación en todo el territorio español e instituciones (TSJ Catalán, Constitucional, etc.).

También ha tenido lugar, aunque aquí el principal mérito es del capital, una acción "economicista" de protección ante un escenario convulso materializado en unas mil trescientas empresas, por el momento, que se fugan de la región hacia marcos dentro de la ley, un turismo, aún básicamente interior, que huye de acciones de rebeldía y odio hacia ellos, evitando la visita, y una inversión y consumo paralizados coyunturalmente ante una perspectiva incierta fuera de los marcos legales españoles y europeos. 

Por ultimo, ha sido formidable la repuesta social, con la recuperación de valores de unidad y sentimiento de pertenencia, que nos amarran a los símbolos estatales amparando a una sociedad catalana silenciada que cubría el centro de Barcelona el ocho de octubre con un millón de voces.

Tras mi análisis de la situación, hoy espero un claro paso hacia la normalización de una región que basada en mentiras históricas, buscando fronteras en el lenguaje y diferencias en el ADN soportadas en una concentración industrial favorecida por su situación geográfica y cercanía a mercados desde tiempos pretéritos, reforzada al menos en los últimos 70 años, intenta poner en jaque al "estado" (europeo) como sistema de organización territorial.  

Dicho paso se da desde la firmeza de la convicción de su Jefe del Estado y de sus Fuerzas Armadas, recordemos que en esto no se limitó nunca su poder, con el amparo de su poder legislativo, y con una mayoría cualificada de más del 82% de los Senadores y del 72% de los diputados. Ante esta unidad institucional se avanzará en un par de semanas de trámites en una gestión técnica institucional catalana donde la Delegación del Gobierno en Cataluña marcará los pasos a seguir para proceder a la activación del fin de la legislatura de Puigdemont con la convocatoria de elecciones autonómicas, sin la suspensión de la condición de Comunidad Autónoma, pero si de su control.

En el camino, los coletazos de un independentismo fuera de la ley son esperables, con la toma de las calles en busca de revueltas sociales, pero la firmeza institucional española y su marco en Europa son suficientes para calmar la situación, en otro caso la economía seguirá marcando las acciones en detrimento siempre de los que se sitúan fuera de la ley (Tajani decía ayer que la UE no tiene policía,  pero cuando un Tribunal dicta sentencia, se aplica y punto).

Acabo, recordando que la unidad del pueblo español, la de sus instituciones y su madurez democrática están a prueba y firmemente creo que saldrán reforzadas, ante una sociedad pluralista que, sin embargo cree posible una convivencia en igualdad de condiciones para sus ciudadanos, al amparo de la ley.

Frase del Discurso del Rey (20/10/17):  "...en el Siglo XXI Cataluña es y será una parte esencial de España".     

viernes, 3 de marzo de 2017

El secreto del Hormiguero en RCM (CMM). Gracias a todos!

Foto de Victor R López

Sabéis que soy H-239791, estaba en mi agujero y me han llamado para que os dirija unas palabras de agradecimiento, a vosotros, a todos mis seguidores. Es vuestro el mérito de difundir mis mensajes desde el hormiguero y que calen con más de 16.000 visitas en poco más de tres años. Este proyecto se puso en marcha, respondiendo en un inicio a una introducción hacia la socio-política para después de unos meses, debido a vuestro interés, comenzar a opinar sobre la actualidad nacional e internacional. Ahora son una combinación de ambas opciones las que son escuchadas o leídas en la red. Sigo creciendo con este proyecto y desvelando los entresijos del poder, la política y la sociedad, revelando finalmente el "Secreto del Hormiguero".

Ahora, desde CMM, en Radio Castilla La Mancha, en La Colmena, se han fijado en mi como ejemplo interesante cultural y educativo en la red y en otros de mis blogs hermanos, agradezco siempre vuestra lectura y opiniones.

Un fuerte abrazo a la Nube, a Antonio Arteaga y Vega Hernández. Escuchar su programa ahora en el Podcast abajo emitido el tres de marzo, viernes, a partir de las 21:10h.

Emitido en torno a las 21:25h: Podcast (Escuchar entre min 19 y 27).

Síntesis: Día 3 en La Colmena en Radio Castilla La Mancha, La Hormiga ha sido protagonista, blog recomendado, emitido sobre las 21:25h, con Antonio Arteaga y Vega Hernández. 

Comentario sobre los Blogs educativos como herramienta de información. Después el proyecto sobre Blog.uclm.es, los Blogs de nuestra universidad regional: Destacando y recomendando los blogs de Beatriz Martín, Victor Raúl López sobre el secreto del hormiguero con mucho orgullo con mi hormiga H-239791, tras más de tres años de trabajo llega a las ondas, también los de Fernando Carrillo y Pedro César Cerrillo.




miércoles, 22 de febrero de 2017

H-239791 leyendo: "El amigo de Cervantes de cuyo nombre 'Quero' acordarme. Alfonso Ruiz Castellanos"

Como no podía ser de otra manera, H-239791 se une a la campaña promocional (Tu foto x más de cincuenta mil palabras) del título: "El amigo de Cervantes de cuyo nombre 'Quero' acordarme. Alfonso Ruiz Castellanos". 

En su interés por la obra reflexiona junto al autor del libro, Víctor Raúl López Ruiz, sobre la razón de ese nombre. La respuesta es fácil, se trata de un homenaje en primera persona de una villa manchega "Quero", a su Cronista, que era al tiempo cervantino. Por ello alude a una de sus tesis, la de que el nombre del Lugar de La Mancha se encontrase justo en la primera frase de la obra, bajo un parónimo: quiero. Además, Alfonso averiguaba en sus últimos estudios sobre amistades del gran escritor en el siglo XVI entre hidalgos quereños, los Villaseñor.

Pero el libro va más allá del homenaje biográfico, nos traslada al tardo-franquismo de las villas y pueblos pequeños castellanos, a la sociedad bajo su costumbrismo, para compararla con el vértigo de la gran ciudad en progreso, Madrid, y los años convulsos de "La Transición" plagada de revueltas, cambios y atentados, alcanzando la noche del 23F su zenit en la idea de amararse para siempre al estudio del patrimonio comarcal y la historia, siempre desde el análisis autodidacta y metódico, al que une la experiencia hallada en los continuos viajes y las responsabilidades, también políticas, que asume. El libro no dejará de sorprenderte con los hallazgos y secretos compartidos por el cronista en sus publicaciones.

Se trata de una historia que no te dejará indiferente, te conmoverá y aportará saber sobre nuestro viaje en la historia de los últimos sesenta años.


Más información en: Blog "Cronista Alfonso Ruiz Castellanos"

Compra a través del Servicio de Publicaciones de la UCLM (Amazon, Unebook, Todos tus libros, Diego Marín, Proteo, Venta directa) , en la Librería Mata (Alcázar de San Juan)
y en Librería Popular (Albacete).


martes, 24 de mayo de 2016

Os espero: I Jornadas Culturales 'Alfonso Ruiz Castellanos'

Como dijera Sancho Panza: "Abre tus ojos, deseada patria, y mira que vuelve a ti tu hijo". A un año ya de su partida, Alfonso vuelve, aunque bien sabéis que nunca nos abandonó, con el reconocimiento de su pueblo en unas jornadas culturales, con marcado carácter cervantino, que a él le apasionaba. Entre las actividades quiero invitaros a la ponencia que realizaré en la casa de la cultura, el viernes día tres de junio a las 20:30h sobre su fenomenal trabajo en el que defiende a Quero, en singular batalla, como cuna para el Quijote. Además, hablaré y homenajearé su trayectoria, reflexionando juntos acerca de su dedicación a esta villa manchega. ¡Os espero!
Portada y programación: I Jornadas Culturales 'Alfonso Ruiz Castellanos', del 26 de mayo al 5 de Junio de 2016.



sábado, 23 de abril de 2016

Día del libro: ¡¡10000 felicidades!!

Hoy es un día tan especial que quería regalar palabras a todos mis seguidores, en un tiempo en el que los libros han cambiado, pero que leer sigue siendo la mejor herencia que gusta dejar a tantos que consumen sus conocimientos ante una hoja en blanco, con una pluma, máquina de escribir o un teclado. ¡A todos ellos felicidades!

Nuestro más grande autor de todos los tiempos, Cervantes, junto a Sakespeare, apenas por unas horas confluyen en esta gran jornada para recordarlos, pues son 400 los años desde su muerte. Pero como todas las redes y medios lo están haciendo, permitirme que la hormiga recuerde hoy a un gran cervantino que nos dejó hace unos meses sin pedir permiso, lo que ha hecho que nuestros corazones no se hayan desprendido aún de su risa, sus dichos, su saber y su especial ironía. Su trabajo autodidacta le permitió encumbrar sólo con letras a su pueblo, del que nunca supo ni quiso escapar, le dio un glorioso nacimiento prerromano, para después renombrar sus calles con un riguroso estudio sobre sus nombres ancestrales, erigió su escudo y le brindó una cuna, con un sesudo análisis, nada menos que al Quijote, para después llegar a encontrar hidalgos que lo poblaron en el medievo y demostrar su cercanía al mismo Cervantes en su Pérsiles con los Villaseñor, para él todo mi reconocimiento. Sigo trabajando con un sólo objetivo que su obra e historias lleguen al mayor número de manchegos, en eso ando como sabéis algunos de vosotros. Allá donde estés seguro que continúas averiguando los orígenes de Quero, y mostrando tu sonrisa complaciente por el trabajo hecho.

Tío, tú bien sabes que lo escrito supera siempre la memoria de los hijos.


En memoria de Alfonso Ruiz Castellanos, feliz día del libro a todos, También a los blogueros.

PD: Escribió Cervantes: "La pluma es la lengua del alma; cuales fueren los conceptos que en ella se engendraron, tales serán sus escritos."




sábado, 19 de marzo de 2016

¿Por qué UCLM?

Ya sabéis que yo estudié en la UCLM. Cuando hace casi treinta años me planteaba qué estudiar y dónde, siempre me asaltaban con aquellos falsos consejos acomplejados de que una Universidad de referencia era la mejor de mis oportunidades. Quizá porque nunca dudé de las posibilidades de nuestra Universidad, me embarqué en mis estudios de Economía y Empresa, y hoy presumo de mi formación y formadores. Cierto es que realicé estudios en el Reino Unido, o que complementé mi doctorado y formación pos-doctoral fuera de sus aulas, pero fue nuestra Universidad la que también me facilitó el camino. 

Hoy, además de todo esto, la UCLM ofrece un recorrido formador e investigador de primer nivel, y cuenta con egresados en posiciones de primera línea dentro y fuera de nuestra región. Si tenéis alguna duda, borrarla de vuestras cabezas, y apostar por nuestra Universidad. 

Estos días he visto a 4 de sus mejores alumnos (Carlos, Maribel, Elena y Jesús) competir en un certamen de primer nivel con otras ocho universidades en la Liga de Debate del G9, creerme cuando digo que mi orgullo como profesor ha sido muy alto, no sólo porque el equipo haya preparado un discurso y Maribel lo haya defendido brillantemente, ganando el primer premio al mejor orador, no sólo porque he recibido continuos halagos de otros jueces por la capacidad de oratoria del equipo en el torneo, o porque las instituciones con nuestro Rector a la cabeza hayan estado pendientes de su evolución en todo momento, sino porque creo que aún los valores que inculcamos a nuestros alumnos son buenos cuando sus propios compañeros de otras universidades, me decían una y otra vez, que la calidad humana del "Equipo de la UCLM" era la más alta de todas las presentes. He visto y compartido unos días extraordinarios con esta actividad y no me cabe duda que ser alumno en la UCLM es un orgullo, un placer y un privilegio al alcance de la mano, pues está hecha para todos.

¡No tengas dudas, UCLM es tu sitio!

PD: Dedicado 'a mis chicos' de la Liga de Debate... Y a todos los egresados de la UCLM. 
¡¡Compártelo, orgulloso de nuestra Universidad!! 



jueves, 31 de diciembre de 2015

Feliz 2016


Feliz 2016 a tod@s!

Hoy toca recuento, hoy es el día que en mi casa desde niño se habla de ese hombre que estaba en la estación de Quero con más ojos que días le quedan al año. En los primeros años dudé con ir a verlo, después era yo el que lo reproducía continuamente a mis amigos y familiares, ahora a mis hijas. Siempre ha sido ese el agrio humor irónico de los Ruiz, este año se nos fue uno de sus máximos representantes, Alfonso, sigo esperando que SU pueblo sepa reconocer tal pérdida.

Estos 365 días han dado para mucho, en lo laboral he cerrado una etapa ardua, siendo finalmente reconocida, en lo personal he crecido, amparado en grandes amistades, he sentido, rodeado de mis familiares y he aprendido cada día de la vida. 

Gracias a Félix, cada día al levantarme me pregunto: ¿eres feliz? y concluyo en que si. Esta pregunta tan sencilla causa desconcierto y alegría cuando la haces a los que te rodean. 


Este 2015 nos trajo de nuevo alegrías, también llanto, unos nos dejaron y otros nos abrazaron, aderezado de continuas elecciones, corruptelas, nuevas guerras, cambio climático... y para afrontarlo un chorreón de ironía con una chispa de cordura y diez gotas de locura, la mezcla necesaria para digerir tal bolo por una hormiga.

Os deseo a todos los que perdéis un rato en el ciberespacio, leyendo, un feliz 2016, en el que nos regalan un día más que de costumbre para preguntarnos y preguntar a los que nos rodean aquello de: ¿eres feliz?, espero respuestas afirmativas y si en algo puedo ayudar, contad con ello. 


Un fuerte abrazo a tod@s. 

PD: Feliz 2016 Gracias por las casi 8000 visitas en 2 años.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Cumplimos un año. Gracias por seguirme

Hace justo un año arrancaba este proyecto. Comenzaba como un hito pedagógico en el que discutir sobre economía y política, poco a poco hemos ido evolucionando y con unas 4000 visitas hemos visto crecer y formarse a una hormiga H-239791.

Desde el principio le interesó lo público y su forma de gestionarlo, tuvo que marchar de su hormiguero, pero antes conoció a independestistas, políticos retirados y expertos en temas sociales. Tras graduarse, marchó a trabajar fuera y pudo comparar con otro hormiguero en el que todo parecía diferente, para después volver con ganas de cambiar su sociedad, aunque encontró nuevos aires populistas al llegar.

Ahora tras un año está lista para formular un ideario y redactar un programa político para mejorar, con un objetivo: la viabilidad económica.

Espero no defraudar y mojarme lo npolíticamente correcto e incorrecto, me gustaría contar con vuestra ayuda, me gustaría implicaros haciendo una red del blog, llegando a todos los rincones del hormiguero, para que podáis contar con la reflexión de un politólogo economista, mi función no pretende ser otra que explicar a la sociedad lo que pasa y cómo pasa para dar más criterios de reflexión sobre determinados hechos.

Me gustaría contar con vuestras reflexiones sobre el blog, un abrazo a todos y muchas GRACIAS.

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