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viernes, 20 de marzo de 2026

¿Quieres medir tu felicidad y calidad de vida social?

 

Un índice científico para medir su felicidad social y calidad de vida

Na_Studio/Shutterstock
Víctor Raúl López Ruiz, Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Universidad de Castilla-La Mancha

¿Alguna vez se ha preguntado por qué dos personas que viven en la misma ciudad, trabajan en el mismo sector y tienen ingresos similares sienten niveles de bienestar tan distintos? ¿Y si pudiera medir su felicidad social, del 1 al 10, con un índice diseñado con método científico?

El progreso de las sociedades se ha medido usualmente a través de indicadores económicos. Sin embargo, un país puede crecer económicamente y, al mismo tiempo, experimentar problemas de desigualdad, polarización, precariedad laboral o deterioro ambiental.

Por este motivo, las investigaciones en ciencias sociales intentan responder a una pregunta aparentemente sencilla pero metodológicamente compleja: ¿cómo medir realmente la calidad de vida?

A qué llamamos calidad de vida

El primer reto aparece al intentar definirla. Algunos piensan en los servicios sociales como salud o educación, otros en la economía familiar, otros en el trabajo y otros en el barrio donde fijan su residencia. Todos tienen razón, pero solo en parte.

Durante años hemos usado distintos indicadores con este fin. Uno de los más influyentes es el Better Life Index desarrollado por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), que propone medir el bienestar a partir de once dimensiones, entre ellas empleo, educación, medioambiente, seguridad y satisfacción con la vida.

A partir de este enfoque multidimensional han surgido propuestas científicas que usan ponderaciones similares –en España, por ejemplo, el Indicador Multidimensional de Calidad de Vida del INE– o métodos que integran dimensiones con distintas técnicas. Todos ellos permiten medir la calidad de vida de los habitantes de un país o región.

En esta línea, y tras una revisión de los índices existentes y un proceso de reflexión y aprendizaje colectivo de Big Data, los expertos que formamos parte del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV) del Grupo de Investigación en Capital Intelectual (ICRG) hemos diseñado el Multidimensional Index of Social Quality of Life (MISQL).

Comience a medir su felicidad

La nueva herramienta se centra en la calidad de vida social. Es decir, en aquello que depende del entorno y de las relaciones: familia, empleo y clima laboral, confianza comunitaria, seguridad, ocio y cultura, movilidad, medio ambiente urbano, capacidades digitales, etc.

El índice MISQL invita a detenernos unos minutos para reflexionar sobre el día a día, identificar los factores que generan equilibrio personal y comprender cómo influyen las relaciones y el contexto en el bienestar cotidiano.

Para desarrollar este método comenzamos preguntándonos qué factores sociales influyen realmente en cómo una persona evalúa su propia vida. Para responder, analizamos miles de respuestas proporcionadas anualmente por ciudadanos españoles desde 2020.

Esperábamos que la economía personal ocupase el primer lugar, pero no ha sido así: la familia y la satisfacción laboral son dimensiones más influyentes que el dinero. También destaca la confianza en el vecindario y la integración social, o sea, esa clara sensación de que podemos caminar tranquilos en nuestro entorno o de que nuestros vecinos estarán ahí si los necesitamos.

El índice toma forma cuando aplicamos coeficientes estandarizados desde un modelo socioeconométrico, permitiendo obtener ponderaciones objetivas (pesos derivados de los propios datos, no de nuestras preferencias como investigadores). Ese paso ha sido crucial, dejando que hablasen las respuestas reales de la gente.

El peso de la ciudad, el barrio y el territorio

Al aplicar el modelo sobre más de 4 100 respuestas en España para 2025, la dimensión social explica el 64 % de la variación del bienestar percibido. El resto corresponde, en buena medida, a la esfera personal (salud física y psicológica, desarrollo personal, espiritualidad, estilo de vida) y a los límites propios de cualquier medición basada en encuestas.

Esas proporciones muestran el enorme peso que tienen nuestras ciudades, barrios y entornos en cómo nos sentimos.

En cuanto a las diferencias territoriales, el índice encuentra patrones que invitan a pensar. No se trata de comunidades ganadoras y perdedoras, sino de distintas formas de vivir y sentir el entorno. Comunidades autónomas como La Rioja, Navarra, Aragón o Castilla-La Mancha muestran un equilibrio interesante entre satisfacción residencial, felicidad declarada y calidad de vida social percibida. Estas regiones destacan no tanto por cuestiones de renta personal, sino por su cohesión y la satisfacción de sus habitantes con su entorno.

Además, la dimensión de la población está asociada al mercado de la vivienda. Así, aquellas poblaciones con servicios de calidad, fácil accesibilidad y baja densidad sacan una clara ventaja en la puntuaciones del índice.

Esta nueva herramienta no es un mero ejercicio académico o individual, sino una brújula para que los responsables públicos identifiquen prioridades reales agregadas. En un mundo complejo, necesitamos indicadores que no solo midan lo que producimos, sino cómo vivimos y lo qué realmente importa.

Cómo nos sentimos en comunidad

Una cuestión que muchas personas se plantean es qué hace que nuestra vida sea, en esencia, “buena”. Y eso es lo que permite resolver el índice MISQL.

No se trata solo de obtener una puntuación, sino de favorecer una mirada más consciente sobre cómo vivimos con otros, cómo nos sentimos en nuestra comunidad y qué elementos fortalecen –o debilitan– esa armonía.

Cualquier persona puede entender mejor por qué se siente como se siente, reconociendo qué aspectos clave de su entorno social pesan más en su calidad de vida. Ahora es posible evaluar y comparar nuestra felicidad con la de la población en general, lo que permite descubrir cuáles son los condicionantes que predominan para la mayoría y qué áreas personales debemos potenciar.

Por último, cuidado con la paradoja de la felicidad: preguntarse constantemente si uno es feliz puede llevar a dejar de serlo. A menudo se experimenta mejor cuando no se busca obsesivamente, sino cuando se vive el presente con un objetivo claro. Ahora podemos observar las tendencias de nuestras sociedades desde cada individuo, permitiendo definir mejor el propósito en nuestro presente.

Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Estadística), Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

El problema de la vivienda, la corrupción y la desigualdad social erosionan la calidad de vida de los españoles

 

Podemos afirmar sin rodeos que el índice ponderado de felicidad social y calidad de vida de los españoles vuelve a retroceder en 2025. Este índice, elaborado por el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV), es de tipo subjetivo y mide las percepciones reales sobre el entorno residencial, familiar, laboral y económico.

El estudio anual recoge los factores sensibles al bienestar social, como la oferta de servicios públicos, integración social, política de vivienda, planificación urbana, gestión y gobernanza, unidos a cuestiones coyunturales como las crisis sanitarias o económicas.

El dato es claro: 7,17 sobre 10, dos décimas menos que en 2024 y medio punto por debajo del máximo alcanzado en 2020. Detrás del descenso aparece un triángulo muy reconocible: precio de la vivienda, corrupción e integración social. A estos tres pilares se suman dos fenómenos que erosionan estructuralmente nuestro bienestar: el edadismo digital, visible para tres de cada cuatro españoles en una población que envejece, y la soledad no deseada, que afecta al 40 % de los jóvenes adultos menores de treinta años.

El muro que crece cada año

España vive un momento crítico en el mercado inmobiliario. En Baleares, Madrid y Cataluña los precios han superado ya los de la burbuja de 2008. No se trata de un vaivén coyuntural, es un problema que atraviesa la vida de miles de familias.

¿Qué implica esto para la sociedad? El acceso a la vivienda se ha convertido en un desafío insalvable para jóvenes, parejas que quieren emanciparse y clases medias que ven cómo su alquiler sube año tras año, mientras una hipoteca se convierte en un sueño imposible. El resultado es conocido: más precariedad, expulsión de residentes hacia zonas periféricas y pérdida progresiva de estabilidad.

La falta de intervención pública, la caída en la oferta privada, la presión de la demanda, las tensiones inflacionistas en el mercado de alquiler y el auge de los alojamientos turísticos en grandes ciudades y áreas costeras componen un cóctel que genera desigualdad y vulnerabilidad.

En el estudio para 2025 los residentes valoran la relación entre precio, ubicación y calidad de la vivienda cerca del mínimo posible: apenas una puntación de 1 sobre 10 en las zonas más tensionadas. Solo aprueban Extremadura, La Rioja y algunas áreas de baja presión demográfica y turística en Castilla y León y Castilla-La Mancha. La España rural despoblada sigue sin consolidarse como alternativa residencial, más allá del refugio temporal que ofreció durante los meses más duros de la pandemia.

Precio de la vivienda relacionado con calidad y ubicación. Observatorio de intangibles y calidad de vida (OICV_ICRG). España 2025.


Turismo: ¿impulso económico o amenaza?

El turismo se ha convertido en el motor económico de muchas zonas costeras y de interior, transformando su paisaje urbano y social. Sin embargo, detrás de las cifras récord de visitantes y los titulares sobre crecimiento económico surge una pregunta clave: ¿cómo afecta realmente esta actividad a la calidad de vida de quienes habitan estos destinos?

Por un lado, el turismo trae consigo beneficios indiscutibles. Genera empleo, impulsa la inversión en infraestructuras y mejora servicios que también disfrutan los residentes. Además, la interacción con visitantes fomenta la apertura social y el intercambio cultural, enriqueciendo la identidad local.

No todo es positivo. De media, el 30 % de los residentes ponen un suspenso a su relación con el turismo, llegando al 50 % en regiones tensionadas como Baleares, Cataluña o Cantabria.

La llegada masiva de turistas en temporada alta tensiona los recursos básicos: hospitales saturados, transporte colapsado y servicios públicos al límite. A esto se suma el encarecimiento de la vivienda en propiedad y en alquiler, la pérdida de espacios comunitarios y el deterioro ambiental, que amenaza tanto la biodiversidad como la esencia cultural de las ciudades. El resultado puede ser una paradoja: mientras la economía florece, la vida cotidiana se complica.

La clave está en la planificación. Un turismo sostenible, que regule el uso del suelo, proteja el medio ambiente y escuche a la comunidad, puede equilibrar la balanza. Sin estas medidas, el riesgo es evidente, aquello que atrae a los turistas puede acabar expulsando a quienes habitan esos lugares por el bloqueo al acceso de vivienda y de servicios de transporte.

La exclusión tecnológica sigue siendo un problema

Vivimos en una sociedad sostenida relacionalmente por la infraestructura digital. La tecnología conecta, pero abre nuevas brechas. A las desigualdades clásicas, como la salarial de género, se suman otras de naturaleza digital.

El edadismo digital reduce la calidad de vida de las personas mayores. La exclusión tecnológica no es un inconveniente menor, pues implica problemas para acceder a servicios, sentirse desorientados, perder autonomía y caer en situaciones de aislamiento social. El umbral crítico aparece en torno a los 75 años.

Y no están solos. La soledad no deseada alcanza niveles alarmantes entre los jóvenes menores de 30 años. De este modo España, en 2025, convive con dos polos de soledad que crecen a la vez.

A ello se suma un clima social complejo. La polarización política y la mala gestión pública generan incertidumbre y minan la confianza ciudadana. La falta de políticas de integración, la inmigración de baja cualificación y las grietas en el mercado laboral están creando nuevos guetos urbanos de pobreza y exclusión.

El IX informe Fundación FOESSA sobre exclusión y desarrollo social en España (informe Cáritas 2025) pone de manifiesto una situación de profunda fragmentación social y aumento de la exclusión, con 9,4 millones de personas en riesgo de pobreza.

La llamada clase media se ha reducido sustancialmente, ampliándose las brechas sociales. Aunque se ha incrementado el salario mínimo, se está produciendo un efecto nivelación a la baja del salario medio en los trabajos cualificados que empeora la capacidad adquisitiva.

Corrupción en la Comunitat Valenciana

Además, la corrupción provoca una separación entre clase política y sociedad, lo que resulta en las peores valoraciones del estudio en 2025. La Comunitat Valenciana presenta hoy los valores más críticos, después de haber encabezado el ranking en 2024, ejercicio en el que el trabajo de campo se cerró justo antes de la dana.

La calidad de vida se resiente en zonas urbanas, turísticas y tecnológicamente exigentes. Más españoles viven en situación de vulnerabilidad y el bienestar retrocede. Cuando el deterioro es constante, hay que intervenir.The Conversation

Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Estadística), Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.


The Conversation

miércoles, 11 de diciembre de 2024

La soledad y la brecha digital, los mayores obstáculos para la calidad de vida de los españoles

Jorm Sangsorn/Shutterstock
Víctor Raúl López Ruiz, Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Universidad de Castilla-La Mancha

El método científico nos ayuda a entender cómo vivimos en sociedad y a identificar los factores que impactan positivamente en la calidad de vida de los españoles. Según el informe del Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV) de 2024, en España somos menos felices socialmente en comparación con 2023 (7,45 frente a 7,72 en escala de 1 a 10).

Enfrentamos un desafío clave: habitamos una sociedad que apuesta por la sostenibilidad y la digitalización en nuestras relaciones. Sin embargo, las mayores satisfacciones suelen encontrarse en entornos rurales o en ciudades intermedias inteligentes donde la tecnología y la cercanía comunitaria logran un equilibrio ideal.

En esta sociedad interconectada afrontamos el reto de equilibrar los beneficios de la digitalización con las brechas que deja a su paso. Por un lado, las competencias digitales se consolidan como un elemento clave para alcanzar la felicidad social. Por otro, la soledad no deseada continúa afectando tanto a jóvenes como a mayores, evidenciando una desconexión emocional en medio de tanta conexión tecnológica.

La pregunta clave es: ¿cómo interactúan estos dos fenómenos y qué podemos hacer para construir una sociedad más inclusiva, equilibrada y conectada?

El doble filo de la digitalización

Las capacidades digitales son clave para alcanzar una mejor felicidad social. En la aplicación del modelo de felicidad social para España en 2024 suponen hasta un 4 %. Facilitan la conexión social, el acceso a la información y a los servicios. Además existe una clara relación positiva en la población entre dichas capacidades e indicadores en calidad de vida.

Sin embargo, este factor también puede aumentar la vulnerabilidad de quienes no cuentan con las habilidades o recursos necesarios para adaptarse. Se presenta así como un reto significativo que debe ser abordado para asegurar una inclusión digital equitativa y evitar la exclusión de los grupos más vulnerables.

El impacto de la digitalización varía notablemente según la edad. Para los jóvenes, se trata de una herramienta de aprendizaje y expansión social. En cambio, para los mayores, la tecnología se convierte en una vía poderosa para combatir la soledad, permitiéndoles mantenerse conectados con el entorno familiar y residencial.

A pesar de este potencial, muchos mayores enfrentan barreras para integrarse en el mundo digital, lo que incrementa su aislamiento y sensación de exclusión. Una de las consecuencias es el edadismo digital, realidad en nuestra sociedad actual que identifica claramente a la población mayor de 40 años.

La cuestión radica en reducir estas brechas digitales, transformando la tecnología en una herramienta verdaderamente inclusiva para todas las generaciones, independientemente de su edad, género u origen socioeconómico. En la actualidad, la brecha en capacidad digital está motivada fundamentalmente por esas tres cuestiones.

La soledad no deseada: un desafío transversal

La soledad no deseada es un problema social profundo, definido por la percepción de una carencia en la cantidad o calidad de las relaciones sociales. En 2024, de acuerdo con OICV, en torno al 26 % de españoles la han sentido en algún momento. Aunque afecta a personas de todas las edades, se manifiesta de formas diferentes según el grupo etario. De hecho, en jóvenes menores de 30 años alcanza el 45 % y en mayores de 80 años rebasa el 50 %.

En niños y adolescentes puede surgir por la falta de integración social o el acoso escolar. En los adultos se relaciona frecuentemente con la presión laboral y la falta de tiempo para cultivar relaciones personales. En el caso de las personas mayores, este sentimiento suele estar vinculado a la pérdida de seres queridos, la jubilación, la disminución de sus redes de apoyo social o las limitaciones físicas que dificultan la interacción social lo que lleva consigo un aumento del aislamiento social.

En nuestro análisis demostramos irrefutablemente que la soledad impacta negativamente en múltiples aspectos de la calidad de vida, especialmente en los mayores. Si focalizamos, el perfil vulnerable es el de mujer viuda de más de 75 años, añadiendo brecha de género y estado civil.

Fomentar la interacción social, preferentemente “analógica” (presencial), entre generaciones emerge como una estrategia efectiva para combatir la soledad no deseada. En todo caso, combinada con las nuevas tecnologías, esta interacción puede potenciar la inclusión social y reducir la sensación de aislamiento. Sin embargo, las personas mayores se enfrentan a mayores barreras en el uso de estas herramientas, lo que limita su acceso a soluciones que podrían mejorar significativamente su bienestar.

Abordar la soledad no deseada en los mayores requiere un enfoque integral que combine apoyo social, acceso a servicios y oportunidades para la participación activa en la comunidad. La tecnología ofrece soluciones prometedoras para mitigar este problema. A través de herramientas digitales e incluso la IA, los mayores pueden mantenerse conectados reduciendo el sentimiento de aislamiento.

Estas iniciativas no solo mejoran la calidad de vida de los mayores, sino que también fomentan un sentido de pertenencia y conexión en una era cada vez más digital. Un buen comienzo es que desde los servicios asistenciales a mayores (residencias, centros de mayores) la infraestructura de conexión libre a red (wifi) sea un hecho, como desde cualquier centro educativo.

El estudio de una macroencuesta nacional, realizada por quinto año consecutivo por el OICV, señala que los residentes en España con mejores estándares de calidad de vida destacan por sus altas capacidades digitales, especialmente en el uso de dispositivos, redes sociales y acceso a servicios telemáticos.

Viven habitualmente en el entorno rural o en ciudades intermedias eficientes y accesibles, en la zona centro y en la norte. Su calidad de vida es algo mayor para los varones. En cualquier caso son residentes que viven en pareja o casados con edades entre los 45 y 55 años, babyboomers.

En lo referente a su esfera laboral se encuentran empleados de forma estable en sectores como educación, sector primario, sanidad y sector financiero. Teletrabajan solo de forma complementaria y su poder adquisitivo es medio-alto.

Preocupaciones de los españoles que mejor viven

Entre sus mayores preocupaciones sociales sitúan la gobernanza de los decisores políticos, la soledad no deseada, el precio de la vivienda, el edadismo digital y la sostenibilidad. La institución principal en su felicidad social es de forma destacada la familia. Las formas reconocidas para la mejora en calidad de vida se dirigen al emprendimiento y la educación. La cultura, la práctica de deporte y el turismo son determinantes en su felicidad social cotidiana.

En resumen, la sociedad digital actual debe cuidar ampliamente a los dos sectores de edad más vulnerables: jóvenes y mayores, siendo la mejor estrategia la interconexión entre ambas generaciones y siempre que sea posible de forma presencial. En el camino podemos dar respuesta social a problemas clave como la vivienda o la asistencia y el cuidado de mayores.The Conversation

Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Estadística), Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

viernes, 8 de noviembre de 2024

Sobre la Dana y el Republicano, la causalidad infinita en 5 horas

by Microsoft Copilot

Le llaman 'efecto mariposa', más de 30 años observando me llevan a creer firmemente que no existe la casualidad, pero sí la causalidad infinita. Así comienzo un nuevo ciclo en el secreto del hormiguero que quiero acabar con vosotros en un nuevo libro, ese es mi 'efecto mariposa'. No obstante, en unos días hemos tenido dos efectos que bien podrían ser aislados, aunque al menos están conectados por el tiempo, por los decisores y gestores públicos que han sido de una u otra forma sus protagonistas. Pero además fueron motivo de debate en el mismo programa en el que colaboro en Visión 6 TV.

La Dana en Valencia: Una Crisis Evitable

La mañana del 29 de octubre me levanté con las noticias de una alerta roja, naranja y amarilla de la AEMET que se cernía sobre todo el Levante español y se adentraba hasta Castilla. Crucé los dedos y miré al cielo después de ver los grandes granizos 'como pelotas de pimpón' en El Egido (Almería), otra vez, pensé: si no es un terremoto es una Dana, que casualidad para los que vivan allí. Miré de nuevo al cielo y fui andando al trabajo, en Albacete, pensando que podría volver empapado porque aún a pesar de portar paraguas. Y después fue Letur, luego Utiel, Mira y Requena, que barbaridad de agua, aunque el arroyo que la trajo al pueblo de Albacete viniera desde Murcia. En casa, ni una gota. Pero después vendría lo peor el 'Tsunami fluvial', como lo bautizaron algunos, que con más de dos metros  pasara arrastrando todo tipo de fango, ramas, piedras, y desbordaba barrancos, arroyos, arramblando con carreteras, puentes, casas, coches y vidas humanas, más de doscientas. 

El resultado es que a pesar de las herramientas al alcance, un estado competencialmente diverso y múltiples gestores pocas cosas pueden ser más claras: 'la falta de acción o de planes preventivos concretos representa una forma de negligencia que acaba en tragedia'. Los responsables de uno y otro lado se echan la culpa y pasan cinco días para que la ayuda proporcional llegue, se logre. La falta de servicios de todo tipo, las necesidades mínimas no cubiertas, el rescate de damnificados, la rapiña de miserables a sus anchas, en fin, que más justificaba una actuación al nivel que había visto hacía unos días con ocasión de la alerta en La Florida por el huracán Milton. Espero que como con el Katrina (2005) se consiga aprender la lección, y no vuelva a ocurrir el 'efecto mariposa', pues nadie duda que volverá a pasar, ni los negacionistas del efecto climático que recuerdan las inundaciones del Turia en el 1957. 

También espero que cuando escampe, ni el olvido ni las no dimisiones lleguen. Espero que se produzcan de los dos lados y también que no se 'juegue' con la catástrofe para fines electoralistas de unos u otros. Aunque también os digo que no pinta así, que prepararé una silla y que el 'efecto mariposa' que se supone será otro.

La Victoria de Trump: Un Evento Político "Imposible"

Y cuando la 'normalidad' de medios, más allá del pueblo ayuda al pueblo había llegado a la provincia de Valencia tras una Dana de más de una semana que recorrió hasta cinco comunidades, se producía en USA su 'supermartes', ese de cada cuatro años, de nuevo con la victoria de Trump, un fenómeno que muchos expertos y medios consideraron improbable. No fue mi caso. Para mi fue mayor la sorpresa de que en Albacete capital aquel día de finales de octubre apenas se recogieran 1,5 litros por metro cuadrado. Y es que todo había sido una causalidad infinita para que un candidato a todas luces imposible se alzara con la mayoría de escaños y electores. Dirán muchos que fue a golpe de talonario y de compra de votos, pero si algo sabemos del sistema americano es que ese es un mal común para ambos partidos: demócrata y republicano. De hecho fue una de las razones que mantuvo las aspiraciones de Biden hasta agosto, en donde su edad, despistes y dólares buscaron desesperadamente a una vicepresidenta que estuvo apartada y en la mayor noche cerrada ante los americanos que se recuerda, la Sra. Harris. Algunos la vieron cerca, pero estos errores no se superan, menos por una mujer, en un país tan conservador como aquel, en el que el capitalismo había estado continuamente asediado por el paro y la inflación soportando los devaneos de Europa, sus conflictos y políticas medioambientales, que su mayor enemigo comercial, China, nunca ha querido aceptar. 

Y así llegó por segunda vez, con dos intentos de asesinato en campaña y su historial ya filmado de devaneos, juicios, asalto a la Casa Blanca y qué más,... lo que hiciera falta... El señor Musk, sí, el señor X. Pero, lo cierto es que entre Harris o Trump, los americanos no pueden elegir más, ni tampoco coaliciones. Así, se quedaron con Trump que parece más resuelto a mirar por lo suyo, a poner orden en su país, restringir la inmigración ilegal con deportaciones y muros, frenar financiación de energía barata a Europa, reducir el gasto en guerras externas y proteger con aranceles su mercado. Suficiente ante el más de lo mismo de una Harris controlada por su partido hacia un seguidismo de Biden.

Ignorar señales de advertencia lleva a consecuencias devastadoras. En ambos casos, subestimaciones que parecían inofensivas dieron paso a realidades impactantes y aparentemente impredecibles. ¿Cuántas más "danas" y "victorias inesperadas" hacen falta para que cambiemos nuestra manera de actuar? La casualidad no existe, estoy completamente seguro.

martes, 19 de marzo de 2024

La felicidad social 2023: 20M Happiness Day, publicado en The Conversation

 

La felicidad social, cada vez más pendiente del hilo digital

insta_photos/Shutterstock
Víctor Raúl López Ruiz, Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Universidad de Castilla-La Mancha

¿Somos más felices socialmente si somos más digitales? En cierto modo, sí. Hemos identificado un perfil de ciudadano digital que se preocupa por la calidad de su carrera profesional, busca teletrabajar al menos parte de su jornada, prefiere vivir en un ecosistema sostenible con la naturaleza, es más individualista y dice gozar de un importante bienestar.

Este nuevo perfil está relacionado con la capacidad digital, una variable recogida en el informe 2023 que acaba de publicar el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida. Éste arroja mejores valores en calidad de vida para los españoles que en años anteriores, dejando definitivamente atrás la pandemia y recuperando poco a poco la salud mental de los jóvenes.

Sin embargo, introduce una variable y un sesgo en la sociedad actual: la capacidad digital. Estos factores han sido utilizados para medir el desarrollo “inteligente” de los territorios.

¿Somos más felices socialmente si somos más digitales?

Una cuestión clave del estudio para la sociedad española, extrapolable a otras sociedades occidentales, ha sido encontrar a los grupos vulnerables. Utilizando el perfil digital del ciudadano se observa una relación directa entre las capacidades tecnológicas que dicen poseer los encuestados y los factores que condicionan su calidad de vida.

El ciudadano digital muestra claramente mayor satisfacción con el lugar donde vive, con las condiciones familiares y las laborales. Se muestra una nueva brecha digital de alfabetización que tiene que ver con el bienestar.

Esta brecha, en su lado positivo, ofrece un perfil de ciudadano que busca un ecosistema sostenible, seguro, urbano, pero planificado en barrios, con mayor calidad de servicios públicos y privados, con alta accesibilidad y reducido coste, que podría englobarse en el arquetipo de la smart city de los 15 minutos.

De hecho, este ciudadano vive ya en un modelo residencial de ciudad inteligente que le proporciona mayor felicidad. No está preocupado por su situación financiera, sino por la calidad de su carrera profesional. Quiere beneficiarse no solo de un sueldo suficiente, también del teletrabajo –al menos a jornada parcial–, un buen ambiente laboral y un tiempo compartido con su actividad laboral, que en ocasiones resulta invasivo, al estar continuamente conectado.

La cuestión es que, por el momento, este individuo digital, que dice tener más calidad de vida, incluso ser más feliz, no es un estándar. Como veremos a continuación, es diferente en términos sociales a sus predecesores.

El ciudadano digital es más individual

Tiene más calidad de vida, pero es más individual. Sus preferencias para habitar se dirigen hacia zonas residenciales de grandes ciudades planificadas de forma eficiente. Además, busca el mayor número de servicios posibles, pero concentrados en un área de acceso rápido. Todo ello integrado en un ecosistema sostenible con la naturaleza.

Al realizar una rápida valoración por grupos, a través de promedios clasificados, tendríamos un perfil digital de baja capacidad que nos llevaría a mujeres, con vida en pareja, edad superior a 50 años, en desempleo o en sectores económicos de baja tecnología y residencia en áreas rurales.

Por otro lado, el perfil de alta capacitad digital suele enfrentarse al anterior en dichas clasificaciones y son mayoritariamente hombres, aunque más igualitario, jóvenes menores de 40 años, solteros, con estudios superiores y empleados en el sector servicios.

La estrategia de inclusión digital es necesaria en nuestra sociedad para reducir esta brecha. Los individuos digitales muestran mejores valoraciones en todos los factores que condicionan su calidad de vida en este estudio. La satisfacción con la vida, con el lugar de residencia, la familia, el estado de bienestar, las políticas verdes, la oferta cultural y deportiva, el entorno laboral, la calidad del puesto de trabajo, la situación económica, el teletrabajo e incluso la felicidad social en términos multifocales, están mejor valoradas por este grupo.

Sin embargo, aplicando el modelo de medición de calidad de vida, hemos podido calcular que hasta el 74 % del total de esa felicidad es explicada por dichos factores sociales para los residentes en grandes ciudades con bajas capacidades digitales. En la misma coyuntura, el modelo para los individuos con altas capacidades llega solo al 54 % en términos sociales.

Dicho de otro modo, las cuestiones personales o individuales son más importantes para los más digitales. Por lo tanto, la digitalización del capital humano nos hace más felices en términos de calidad de vida, pero al mismo tiempo nos conduce a una sociedad más individualista, menos presencial y que necesita menos las interrelaciones humanas.

¿A quien dejamos atrás?

En este proceso, la sociedad cuestiona a los mayores de 50 años, residentes en áreas rurales y, aún peor, añade la brecha de género –a las mujeres–, creando perfiles vulnerables en la sociedad digital. Esta cuestión genera rechazo social, a pesar de estar satisfechos con su vida, incluso por encima de otros grupos más jóvenes, les hace profundamente infelices.

De esta forma, como sociedad de altas prestaciones en calidad de vida precisamos políticas activas de inclusión digital que brinden herramientas y habilidades necesarias para aprovechar el ecosistema digital. Es la estrategia necesaria para una sociedad que deja atrás formas de interactuar entre individuos, instituciones y organizaciones.

El trabajo realizado a través de los perfiles ilustra los grupos sociales que son vulnerables en su gestión de las tecnologías en el día a día. Lo cierto es que fundamentalmente los mayores han sido apartados progresivamente de familiares, muchos viviendo en residencias o en una soledad no deseada. Esta cuestión se acentúa especialmente si son mujeres y/o habitan en el medio rural.

Pero ahora la brecha digital los aparta aún más de una sociedad obsesionada por la eficiencia tecnológica que en muchos casos evita la presencialidad, sustituyendo la interrelación humana por la conectividad global entre máquinas. La calidad de vida sale fortalecida en el corto plazo, pero avanzamos a una sociedad más individualista en el largo plazo.

La cuestión de fondo es que cuando las estrategias de la inclusión digital y el tiempo hagan su efecto, la sociedad resultante tendrá altos estándares en calidad de vida, pero será menos social, será más competitiva y sus intereses serán menos comunes.The Conversation

Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Estadística), Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

viernes, 24 de noviembre de 2023

Postura ante la propuesta de Ley Orgánica de Amnistía

Mi postura no ha cambiado tras el 23J, es la misma. Puede verse defendida en los tres videos de debate en Calle Ancha (Visión 6TV).

10 de Noviembre

17 de Noviembre

23 de Noviembre


viernes, 10 de noviembre de 2023

Así es nuestro ideal de calidad de vida

Así es nuestro ideal de calidad de vida

Víctor Raúl López Ruiz, Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Universidad de Castilla-La Mancha

Desde el punto de vista científico, ¿qué es la calidad de vida? Sabemos que depende de cómo nos relacionamos con los otros, de nuestras capacidades sociales y digitales. También que le afecta cómo nos relacionamos con el entorno y, por tanto, cómo entendemos el desarrollo sostenible. Los resultados del Informe de Calidad de Vida y Felicidad Ciudadana 2023, publicados por el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV), nos dejan una radiografía social con claros perfiles sobre cómo lograrla.

El concepto de calidad de vida es multidimensional. Se refiere a los aspectos que buscan el bienestar del individuo, amparado en sus relaciones sociales y en su propio yo. Esa parte social es lo que denominamos felicidad ciudadana.

Bienestar sostenible

A nivel global, la calidad de vida del ciudadano está cada vez más relacionada conceptualmente con la Agenda 2030 y, por tanto, se sostiene en los ODS (Objetivos de Desarrollo Sostenible). Es esta una de las claves para entender los rankings de felicidad elaborados desde la ONU y la agenda diseñada para el futuro próximo.

Superados los retos globales de la pandemia, aún con las actuales guerras en Europa del Este y Oriente Próximo, nos dirigimos hacia una sociedad que está variando nuestro entorno, integrando tecnologías y persiguiendo la eficiencia para una vida más satisfactoria del individuo. La sostenibilidad se convierte en el pilar fundamental de un paradigma holístico para el desarrollo.

El concepto de desarrollo sostenible se alinea con los objetivos de las ciudades y áreas rurales inteligentes. Esto implica la mejora de la calidad de vida como objetivo de desarrollo, la consideración de límites ambientales como objetivo sostenible y la inversión en tecnologías que buscan la eficiencia y eficacia en la consecución de estos objetivos.

Espacios urbanos y rurales inteligentes

Cuando su planificación y desarrollo se califican como smart (inteligente), los espacios residenciales urbanos y rurales proveen mayor satisfacción al ciudadano. Las nuevas tecnologías y sus infraestructuras son, pues, relevantes, pero también lo son las capacidades digitales de los residentes. El proceso de eficiencia es, por lo tanto, dual.

Las ciudades inteligentes se centran en la transformación de áreas urbanas densamente pobladas, buscando reducir la contaminación, mejorar la movilidad y el transporte y facilitar la accesibilidad a servicios y al entorno de manera eficiente. En contraste, las “áreas rurales inteligentes” buscan atraer la innovación tecnológica, promoviendo una mayor interacción con la naturaleza y los recursos locales.

En todas las áreas inteligentes, urbanas y rurales, la capacidad tecnológica de los residentes desempeña un papel fundamental en la búsqueda de mayor eficiencia y, por extensión, en la mejora de la calidad de vida.

La conectividad y la accesibilidad a diferentes servicios son esenciales, lo que se alinea con el concepto de la ciudad de 15 minutos. También lo es la facilitación de las relaciones sociales, de forma presencial y no presencial, haciéndolas cercanas en el sentido bidimensional espacio-temporal. Pero, además, hay que priorizar la relación sostenible con el entorno a través del acceso a zonas verdes. Esto resulta clave para la planificación y el desarrollo de los nuevos espacios residenciales, que proporcionan altos niveles de calidad de vida.

En 2023 hemos recuperado los niveles de calidad de vida anteriores a la pandemia y la guerra de Ucrania. El soporte para estas conclusiones podemos aceptarlo desde el análisis continuo de indicadores a partir de encuestas que proporcionan una radiografía sobre perfiles en nuestra sociedad y un modelo matemático como herramienta para determinar los factores clave.



Mayores más satisfechos pero menos felices

El lugar idóneo para residir en términos de satisfacción son las áreas rurales, ya que en estos lugares se suele tener más espacio y cercanía al medio natural. Ahora bien, la felicidad ciudadana en la que se unen la dimensión laboral, la accesibilidad al estado del bienestar (salud, educación, seguridad) y la eficiencia con capacidades tecnológicas hacen que a veces sean preferibles las ciudades inteligentes.

Las capacidades digitales hacen mella en nuestros mayores, que están más satisfechos con la vida, pero son menos felices que las personas jóvenes y de mediana edad.

Por sectores, los trabajadores en educación, sanidad, finanzas y construcción están más satisfechos con su calidad de vida que en el resto de sectores, sobre todo aquellos inactivos, en desempleo o asalariados en comercio.

Los individuos que cuentan con rentas más altas, alto nivel de estudios y capacidades digitales se muestran claramente más felices o con niveles de calidad de vida superiores.

Hacer turismo mejora la calidad de vida

E cuanto al turismo, es un recurso clave que mejora la calidad de vida de los que lo realizan. Entre las diferentes posibilidades, el familiar y cultural, más sostenible, gana muchos adeptos.

En el análisis realizado por el OICV, más de la mitad de los españoles están de acuerdo en que la actividad turística mejora su calidad de vida, y más del 80 % presentan notables resultados de satisfacción con la actividad realizada en este año. Esto es muy relevante, considerando que España es la segunda potencia mundial en dicho sector, tras Estados Unidos.

Nuestra sociedad en la actualidad sigue buscando mejoras en la calidad de vida de sus ciudadanos. No es suficiente garantizar el estado del bienestar. El paradigma de la sostenibilidad impregna este cambio, y la eficiencia se impone a través de las capacidades digitales de los individuos en las relaciones sociales y con el entorno.

Víctor Raúl López Ruiz, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Econometría), Universidad de Castilla-La Mancha; Domingo Nevado Peña, Catedrático de Economía Financiera y Contabilidad, Universidad de Castilla-La Mancha; José Luis Alfaro Navarro, Catedrático de Universidad en Economía Aplicada (Estadística), Universidad de Castilla-La Mancha y Nuria Huete Alcocer, Profesora Contratada Doctora, Universidad de Castilla-La Mancha

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.

jueves, 6 de agosto de 2020

Post Covid: un hormiguero menos social, con el rey fuera

¡Cómo hemos cambiado! decía la canción, tras los aplausos en el balcón, ya nada es igual, o es más de lo mismo, eso sí con distancia de seguridad.

En una segunda ola de contagios empeñados en tapar ante Europa, para que nuestro turismo no sufra más, y los negacionistas extendiéndose por el mundo, la economía se prepara para un pinchazo de entre el 20 y el 30%, de los de guerra, en el que auguro que España estará en la parte baja. Ante este escenario de saludos con codo y distancias, avanza el proteccionismo de estado, pierden las relaciones sociales, se abre el modelo medioambiental verde y el teletrabajo, mientras rezamos por una nueva vacuna.  

Pero los acontecimientos hacen que traiga a debate de nuevo la cuestión del poder en el hormiguero, en una institución como es la Casa Real y que asume la Jefatura del Estado en nuestro país, con el vapuleo de fuerzas republicanas e independentistas, que ahora son apoyo del gobierno socialista, a consta de la última medida cortafuegos de Felipe VI, exiliando a su padre.

Es obvio que en esa lucha de intereses independentistas, tanto vascos como catalanes no difieren, pero sí que lo hicieron en su esencia. La diferencia y permanencia de los fueros, también navarros, se la deben a los borbones, que permitieron dichos privilegios por su apoyo en la de Sucesión de 1714, la misma que se los arrebató a los catalanes por el soporte a los Austrias, finalmente derrotados. Hoy la cuestión es acordada, por ser la institución estatal centralizadora por antonomasia, lo que la sitúa en la diana de todas las algaradas del separatismo y nacionalismo. Por otro lado, tenemos a los nostálgicos del 14 de abril del 31, en que se daba fin a la monarquía con el abuelo del emérito en el exilio, quizá, entre otras cosas, por su mala cabeza que le llevó a apoyar la dictadura de Primo de Rivera, nada que ver con la actualidad. 

Y es que ahora la cuestión es diferente, pues en unos días, ahora, hemos borrado de un plumazo 38 años de reinado en el que el Jefe del Estado supo estar al margen, pero al tiempo ejerciendo para apalancar un nuevo constitucionalismo cuasi-federal, que se enfrentó a tantas fuerzas centralizadoras, algunas desde el propio ejército, que combatió desde la ONU a los "dinosaurios franquistas" y sus pretensiones de continuar un sistema dictatorial, posibilitando a fuerzas de izquierdas estar desde el primer momento en la construcción de ese nuevo estado. Un reinado que en los 80, con la entrada en la Comunidad Europea, se torna efectivo en cuanto a la imagen internacional proyectada y a sus relaciones internacionales, también con el mundo árabe, serían contadas por triunfos, aunque como suele ser habitual en estos casos también su participación implicaría relaciones de poder y de dinero que le hicieron abdicar primero y ahora autoexiliarse en beneficio de la institución. Dejo aquí una noticia del 2011 en dónde se veían las cosas de otra forma, y una cuestión, cuando se habla del amor a España y su dedicación: ¿habría sido mejor dejar el AVE a la Meca en manos de Sarkozy?, si, el mismo que será juzgado por corrupción en financiación de su partido, a pesar de ser presidente de una república. Difícil respuesta, ¿no?

Frase de la hormiga: "Decís que el valor de la República está en la elección libre y democrática de un Presidente (Jefe del Estado), que muchas veces se eternizará en el puesto, para mi el de la Monarquía está en que dicha elección queda libre de los partidos políticos, así como que propicia la más rigurosa tecnocracia para el ejercicio del poder.   

martes, 7 de julio de 2020

Midiendo la Felicidad y Calidad de Vida

El grupo de investigación internacional en capital intelectual ICRG de la Universidad de Castilla La Mancha, ahora se acerca a la sociedad para medir intangibles, para analizar la calidad de vida de sus ciudadanos con el Observatorio de Intangibles y Calidad de Vida (OICV). Con una trayectoria en estos estudios de sus directores de más de veinte años y una andadura científica como grupo de más de 10 nos preocupamos por indicadores sociales y económicos y su análisis a través de este observatorio y te recomendamos este primer formulario abierto de carácter nacional para mayores de 16 años. esperamos tu respuesta, después reportaremos públicamente los resultados de la misma, son y más de 600 españoles los que han contestado.


domingo, 24 de mayo de 2020

Quo Vadis España?




La historia nos ha enseñado que nunca socialmente se arregla algo buscando a los extremos ideológicos, una pena que no aprendamos, pues en este odio se basan los principios de lucha y guerra, y eso es mucho peor que un bicho de laboratorio. Tenemos un gobierno legítimo, basado en la mayoría democrática y en las reglas que nos hemos dado tan solo hace 5 meses. 

Socialmente sería deseable la unidad, reclamando responsabilidades, cierto, pero recuerdo, no justifico, que los informes de Sanidad fueron públicos y que todos, TODOS, estaban a la suya, en el 8M, en Vistalegre o en actos paralelos pseudo electorales y feministas. Los datos demuestran que ante la previsión de la pandemia 10 días antes, el milagro alemán o portugués no nos parecían tal cosa, pues habría sido similar en nuestro territorio con la mitad de contagios y muchos menos decesos que no habrían colapsado la sanidad. 

El estado de alarma del 15M y las medidas especiales del 29 de Marzo salvaron aún muchas vidas, ahora toca pues ser social y no buscar más guerras, fijaos en Italia, en Alemania, o en Francia, toca ser país y no alzar banderas,... mi bandera. Estoy muy cansado de izquierdas y derechas, de rufianes, iglesias y abascales, una pena que no aprendamos... O mejor, salgamos a la calle a enfrentarnos, derroquemos a un gobierno, quememos a los rojos y a los fachas, a los poetas, a los párrocos,,... ¿Era ésta la lección social que íbamos a aprender en los balcones? Poca memoria y menos vista social.

Debemos mostrar respeto por los más de 50000 muertos, oficiales y sospechosos, que ha dejado esta pandemia por el momento, mejoremos nuestro sistema socio-sanitario para evitar un posible nuevo colapso, actuemos en la gestión de residencias de la tercera edad para que tengan los medios de acción más allá de paliativos, y acepten los errores que cometieron como responsables de gobierno ante su falta de previsión e inacción, pidan perdón públicamente a la sociedad, evitando la fanfarronería del poder, creyendo tener la verdad absoluta o que fuera el vecino el que no lo hizo bien... y, todos, ¡sigamos adelante!

miércoles, 20 de mayo de 2020

Estado de alarma y sociedad en la desescalada del coronavirus

Video Informe presentado con las previsiones del modelo Ockham, el  20 de mayo, además de las reflexiones de la hormiga sobre desescalada, política y sociedad.


miércoles, 22 de enero de 2020

Pin o veto parental


En el hormiguero ahora se han levantado revolucionados sobre quién ejerce en último lugar la potestad de dictar el currículo educativo de las hormiguitas, en el fondo, la sombra del adoctrinamiento y de las ideologías, algunas ciertamente retrógradas.

Malos tiempos para el uso de la educación como arma arrojadiza entre pensamientos radicales, cuando lo deseable sería un pacto por la Educación con una reforma necesaria en métodos, objetivos, ayudas, e incluso en las básicas infraestructuras tecnológicas en un país desarrollado como se le supone a España.

La actual Ley Wert de 2013 de Educación es clara en cuanto a que es el Consejo Escolar, en dónde por cierto se encuentran representados los padres, el que tiene potestad sobre la aplicación de la línea pedagógica, incluyendo desarrollo, programación e información de actividades complementarias curriculares y de las extraescolares. En este caso, nos situamos en una idea de VOX sobre el cambio de dicha potestad hacia los padres, sobre materia curricular con una autorización firmada que permita o no su desarrollo al centro con los alumnos en determinadas “materias sensibles” que literalmente extraídas de su llamado “pin parental” son: “ideología de género, así como educación afectivo sexual” o también “cuestiones morales socialmente controvertidas o sobre la sexualidad”, con lo que los docentes tendrían mermada su capacidad de enseñanza en materias troncales y específicas como por ejemplo, y entre otras: “ciencias sociales”, “biología”, ”valores éticos”, “valores sociales y cívicos”. 

Triste retroceso para el desarrollo personal sesgar los contenidos consignados en la declaración de derechos humanos de la mano de un atribuido derecho familiar, en la que se solicita además, por escrito al centro, el señalamiento de los autores del taller o actividad, para poder hablar de igualdad entre hombres y mujeres, de la sexualidad o de cuestiones anejas entre su libre elección.

Insisto que esta cortina de humo de unos y otros va en detrimento del fin último, la educación. Quizá pueda imaginarme cuestiones prohibidas del pasado, en cuanto al derecho al voto, el racismo o el valor único de determinada religión que sufrieran de acciones políticas en educación con los costes sociales que acarreó.

En las respuestas tampoco se ha sido muy prudente, pues se ha tachado a los padres de “interesados propietarios”, cuando al menos la potestad y responsabilidad de los actos de los menores sí les corresponde, por ley. Así, por ejemplo, se informa y solicita autorización para salidas del centro, pues son los padres los responsables finales.

Finalizo, no es una cuestión menor, pues invade la competencia y autoridad del docente, que se preguntará si no resultará mejor recurrir a técnicas del pasado como eran “saltar” los temas controvertidos en historia o en ciencias, eliminar determinados autores en filosofía o literatura,… “censurar”, en una palabra, para evitar problemas a corto plazo, pero creando uno fenomenal que deriva en evitar el libre pensamiento de escolares, poniendo vetos a su desarrollo personal (ver nota). Ya dije que los pensamientos radicales a izquierda o derecha nunca son deseables.

Nota. Artículo 27.2 de la CE: “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”.

Ver video programa completo en Visión 6TV

sábado, 28 de diciembre de 2019

2019 se despide "en funciones"




No pudo ser, era un exceso ponerse a trabajar en Navidad, era un exceso dialogar entre los no nacionalistas para formar un gobierno estable libre del fanatismo, era un exceso dejar las funciones. Hagamos recuento. se nos marcha una década, la sociedad se radicaliza, el proteccionismo y el nacionalismo hacen renacer vallas y odios en bolsas de plástico que han perdurado en la historia de nuestros ancestros.

Pero no todo es malo, siempre hay brotes verdes, optimismo y nuevas aventuras por las que continuar progresando. Este año se caracterizó por contar con tres procesos generales electorales, lo cual es bueno, son ellos, los políticos, los que sin embargo no han sabido canalizar esa información aún, no han respondido a un marco multipartido en el que debe primar lo que nos une aunque no sea "el interés propio".

Nos espera un año bisiesto con más procesos electorales, con toda seguridad uno en Cataluña, con la primera fuerza política decapitada sin Rivera, y quizá algún otro, aunque considero que hasta 2021 no repetiremos generales. Vivimos en una sociedad en general proteccionista en lo económico y nacionalista en lo político, estas son las tendencias a escala mundial de las que no escapamos por el momento y que solo una lucha por recuperar nuestro planeta, el de todos, podría devolvernos a una sociedad global que quiere avanzar en conjunto.

Pero ahora toca, como he dicho, hacer balance. En lo personal tengo muchas inquietudes para estos 366 días y apuestas que verán su luz, la hormiga seguirá mostrándose crítica con proteccionismo, machismo, racismo, nacionalismo y tantas cuestiones vivas de nuestra sociedad que nos rodea a izquierda y derecha. En mis otras facetas, la cultura y el V homenaje a un cronista y humanista, verá la luz en abril de la mano de la Universidad y el Ayuntamiento de Quero. 

En cuanto a la escena política, tendremos un gobierno amparado por el nacionalismo, con un corto recorrido, una vez más dependiente de la región catalana sumergida en elecciones, mantendremos pensiones, salarios y déficit ante una Europa que asistirá, ahora sí, a la salida de Reino Unido y una crisis institucional unida a la decadencia económica vía demanda, en un mercado que se reduce por primera vez en mucho tiempo.

Mis mejores deseos para este 2020, desde el secreto del hormiguero en un año con 36 artículos y unas 20.000 visitas más todas las alcanzadas en otros medios, destacables las más de 25.000 lecturas en The Conversation, sobre la política y mis mediciones de la felicidad.. Ahora, os dejo con el mensaje de fin de año, por la hormiga.


lunes, 16 de diciembre de 2019

Greta, ¿qué garbo?




Esta joven sueca, que roza los 17 años, ha conseguido, sin apenas garbo, mediatizar un problema social en un mundo que agoniza, prueba de ello es que no deja indiferente a casi nadie, creando seguidores y detractores, eslóganes, portada en el Time y memes de todos los colores. Antes de nada, táchenme de lo que quieran, que yo “prefiero una Greta a medio Trump”.

Cuando el siglo avanza hacia el olvido de la globalización social, en pro de un nuevo nacionalismo de micro estados, cuando el poder supranacional decae en beneficio de los más ricos y el olvido de más de medio mundo ya no es noticia, vino una joven, con síndrome de Asperger incluido, a tocar las narices de algún que otro líder elitista que sólo busca el interés local, caiga quien caiga.

Y dio un ultimátum a la sociedad, un nuevo objetivo por el que aunarnos y avanzar juntos, el planeta. Nuestro medio decae, día tras día, por el sistema al que hemos llegado, basado en hidrocarburos y consumo enfermizo. Greta nos avisó de ello, aunque fuese un próximo juguete roto, lo hizo y puso cara a esa juventud que quiere romper con lo que hace daño del sistema, en los sesenta fueron las prohibiciones, en los ochenta los bloques y ahora son ellos. Quizá debamos pensar los que ya peinamos alguna que otra cana, que pasó entre Greta y nuestra juventud, los que comprábamos con esportillo o carro, reutilizábamos sifones o botellines de cerveza, de gaseosa, teníamos lechera para comprar leche y botellas de cristal para el agua con una media de edad de dos o tres años, llevábamos al zapatero los zapatos para echar unas suelas o tacones, nos ponían rodilleras en los pantalones para que durasen una temporada más… que pasó para que después nada de esto fuera normal, cuántos Black Friday, y Ciber Monday hemos sufrido para olvidarnos de repente de todo ello, y criticar a una niña porque levanta la voz contra ello.

La sociedad ha girado hacia un neo-nacionalismo que fomenta el micro-estado, en el que los más ricos quieren seguir progresando a cualquier precio, abanderados por Trump, Putin o el mismo “rey del Brexit”, el señor Johnson, aunque el resultado sea acabar con nuestro planeta. Ahora Greta ya no se lleva ayudar al otro, menos a un mundo que no habla, no se queja, por mucha sequía o deshielo que haya, ellos seguirán a cubierto, con su mando a distancia. Solo quizá esa mediatización pueda abrir ojos, aunque hemos visto como en Madrid, antes Chile, que sin los líderes, tampoco hubo acuerdo en esto del clima. Quizá Greta alguien te hable de cómo hubo un pasado en el que trabajamos juntos por salir de la pobreza, por construir nuevos espacios supranacionales de bienestar, por salvar a África de su aniquilación, al menos yo lo echo en falta, cada vez el hormiguero se divide más buscando el beneficio de las galerías. Greta no te canses, ojalá y muchos jóvenes creéis un nuevo objetivo por el que seguir siendo sociales y no meros individuos.

lunes, 28 de octubre de 2019

Portada en The Conversation

Hablando de la Felicidad, contando los secretos, cuestiones fundamentales del día a día, perfil y con enlaces a nuestros trabajos junto a los referentes, la hormiga da un paso más, siendo portada el 27 y 28 de Octubre de 2019 en The Conversation, plataforma internacional de divulgación científica, logrando en a penas tres días 10.000 lecturas con la mejor entrada de su institución, la UCLM.



https://theconversation.com/la-gente-feliz-esta-en-la-cincuentena-y-tiene-casa-trabajo-y-servicios-basicos-cerca-125383

En poco más de 2 días el artículo ha sido referenciado y re-publicado además entre otros por:




A qué esperas para leerlo, y ya sabes, lee, difunde y sé feliz.

martes, 22 de octubre de 2019

Contestando a Pep, el nuevo candidato de Mas



Como todos los españoles de buena voluntad me ha invadido una pena inmensa por los acontecimientos de la última semana, quizá con el fin de que fuera trágica como la de 1909, y seguramente así planeada por el independentismo catalán. Pero se les fue de las manos, cuando “lanzaron” al nuevo terrorismo callejero de los autodenominados CDR. Como pistoletazo de salida tuvimos que aguantar además el discurso lleno de incongruencias y despropósito del que se alza como nuevo candidato a presidir la Generalidad cuando el señor Torra dé su paso hacia un lado. Este discurso abanderando al grupo oculto “Tsunami Democrático” se difundía en redes justo tras la publicación de la sentencia del Supremo sobre los acontecimientos en torno al 1 de Octubre, y los apoyos de sociedades como la deportiva del FC Barcelona.

El entrenador del City y hermano de la delegada de exteriores catalana en países nórdicos, con gesto serio presenta a un estado opresor español al que le exige que se siente a dialogar sobre autodeterminación, cuando no existe en su legislación tal cuestión, habla de un movimiento transversal independentista “mayoritario” y no violento, quizá no sabía que los CDR, aupados por un Torra que decidió cortar carreteras, eso sí marchando pacíficamente, harían cientos de hogueras con barricadas, arrancarían adoquines para lanzarlos a la policía, quemarían coches, motos y cometerían actos de pillaje y destrozos en comercios, bares, bancos… Plantea, siguiendo con el vídeo, ante el tan manoseado derecho de libertad de expresión, que lo del 1-O fue simplemente eso, no hubo sedición, se convierte pues en un adelantado juez que insulta al Estado, a sus instituciones, reclamando una historia oprimida para ese “su pueblo” que surge en último término de una distribución provincial estatal decimonónica, y pretende la internacionalización del conflicto para que desde la ONU o la UE le solucionen una cuestión, que han dejado claro que para ellos es interna.

Pero lo que si es cierto es que el daño se ha hecho, socialmente la división se acentúa y radicaliza entre independentistas y los que no apoyan sus ideas, y económicamente por el momento son ya casi 3 millones en pérdidas cifradas desde el Ayuntamiento de Colau, a los que debemos sumar la imagen proyectada para una ciudad eminentemente turística, receptora de reuniones empresariales y congresos internacionales. Nuestros mayores no quieren ir a disfrutar de sus vacaciones subvencionadas, pero los extranjeros han pasado miedo y sufrido esperas en un aeropuerto colapsado. El parque temático de Port-Aventura fue sustituido por el de las reyertas con la policía y el odio hacia el resto de España se radicaliza.

La gestión de la crisis ha estado edulcorada por los fantasmas del pasado, conteniendo siempre las barricadas y manteniendo a duras penas el orden público. De nuevo, los políticos, tienen la excusa para su campaña, aunque ya ninguno de los mayoritarios quiere sentarse para hablar sobre unas condiciones iniciales ilegales, Torra lo sabe, ahora amenazará para provocar el 155, la cuenta atrás ha comenzado, lanzando la propuesta de resolución pactada con el resto del independentismo, que reitera la unilateralidad del Parlamento regional a unos días de unas nuevas generales.

jueves, 10 de octubre de 2019

Una sociedad “atrumpada”


Estamos atrapados en tiempos nefastos como sociedad. No necesito pensar en la gran potencia y su política arancelaria, me quedo en España, con un sistema político que no preveía la competencia multipartido y unos políticos distanciados de esa realidad. Perdonar que no sea más optimista pero mi grado de felicidad está gravemente drenado por la reciente pérdida de una de esas personas que cambian tu forma de ver el mundo.

Marchamos hacia años difíciles en donde la unidad social es necesaria, calculo que en unos días, posiblemente este lunes, sepamos que ocurre con los políticos catalanes encarcelados por rebelión, malversación,… y todo está montado para liarla y para frenar el lio, espero que el choque sea leve, pero la sociedad civil está ya más que resentida, el fascismo independentista se ha adueñado del día a día en un colegio o en un centro de salud, y la llamada a la desobediencia no es una buena señal.

Marchamos sin pausa a una recesión apoyada en un muro al libre movimiento de mercancías y en muchas vallas levantadas para frenar el movimiento de personas, mientras el mundo agoniza entre basura y cambios en el clima que agotan el principal recurso que hace nuestro planeta diferente: el agua. La economía global presenta una desaceleración sincronizada en donde los ricos se harán más ricos a costa de que los pobres sean más pobres, siendo nuestra única salida la pataleta, reír la gracia a Trump, o buscar subvenciones para tapar heridas en las peonadas del PER, entre otras soluciones. Después volverá la deuda y esta vez ya no tendremos margen en los tipos de interés. Pero nuestros políticos siguen en una continua campaña electoral mirando quien sale mejor en la foto y olvidando la acción pública, realmente necesitamos un gobierno ya que actúe, dudo que el 11N tengamos posibilidades de que esto ocurra rápido y con estabilidad a largo plazo (cuatro años).

Miro atrás para contemplar el hormiguero que dejamos a los pequeños que siguen en el nido y no me gusta lo que veo. Competencia, rencor… alienación en una palabra, de lo social, en beneficio de algunos individuos. 

Ahora empieza de nuevo una campaña electoral soportada en el derecho a decidir impuesto por una minoría y los restos de un dictador que enfrentan a la Iglesia con el Estado, realmente tuvimos malos maestros de historia, pues repetimos las desgracias del pasado como una mosca golpeando un cristal para escapar. 

Dónde quedó el desarrollo, la inversión en innovación, los avances sociales, o más fácil, aquel lema de hace 230 años: “igualdad, libertad y fraternidad”. Espero confundirme, pero tenemos por delante un tiempo muy complicado, sobre el Brexit, aún no se irán.

martes, 10 de septiembre de 2019

La sociedad de los "ochenteros"


Algo está pasando que nos debe hacer pensar. En pleno ascenso en mi curva de la felicidad, rozando el medio siglo, echo la vista atrás y prescindiendo de tópicos, como aquello de “…cualquier tiempo pasado fue mejor”, que nunca creí, si que me preocupa observar los actuales movimientos socio-políticos y económicos que parecen distanciarse y generar mayores problemas en el futuro. Sin embargo, trataré de mirarlos con ironía, que alguno de mis “no lectores” me recrimina junto al desinterés de las reflexiones de una pobre hormiga.

Empecemos por el actual proteccionismo del que llevamos tiempo alertando y que nadie frena ya por los “rubios” a ambos lados del charco, el mercado y el poder que ejerce la posibilidad de controlarlo ha olvidado que hablamos de personas cuando levantamos muros de ladrillo, explotamos a trabajadores jugando con distintas reglas, sí, ahora hablo de China también, cerramos Parlamentos o enjuiciamos al oponente. En el camino, fundimos literalmente la atmósfera y el planeta. Aún me queda pensar que siempre fue así, al menos los últimos 200 años, pero turba atisbar que nada aprendieron.

Si nos acercamos, tenemos en estos tiempos veganos que buscan la igualdad entre gallinas o nos acusan de matanzas de sardinas con anzuelos mientras se aligeran penas a violadores recurrentes, escapan manadas en libertad vigilada, o se precisan de los medios de comunicación para concienciar a jueces machistas de que un “no es no”. Y seguimos con los gestores de lo público, que ante la diversidad no saben negociar para aceptar a un ganador al que ayudar para no parar un país, que ya funciona a duras penas en funciones, y sin un presupuesto, …por demasiado tiempo. El morado buscando un imposible socioeconómico que liderar él desde su casoplón, el azul achicando aguas negras que le persiguen, el naranja perdido en su bola de cristal como jefazo de la oposición, y el rojo sin ofertas que satisfagan a nadie, … tantos egos.

Un horizonte oscuro ante el que se avecina una nueva crisis económica, pues todo está relacionado, valores olvidados como especie social que somos, y las ansias de poder hacen que el bucle tienda a repetirse, y mientras otro mundo que sigue muriendo de hambre agoniza.

Por último, me di cuenta de parte del secreto de todo esto leyendo el Quijote y cuando a través de modelos matemáticos y datos pude demostrarme varias veces que Europa en este siglo ya no convergía y que se había convertido en una carrera al menos a dos velocidades en la que las diferencias sociales aumentaban cambiando capital humano cualificado por “subvenciones”.

Pero todo sigue y todo pasa. Buena Feria a los albaceteños, no olvidéis ser felices y recordar que es mucho más fácil a partir de los 50.

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