"No nos olvidéis". Con esa petición cerró Laura nuestra conversación sobre Ceuta. Es madre de un niño de tres años, trabaja en banca y habla de su ciudad con el cariño de quien quiere seguir viviendo en ella, su testimonio deja una pregunta que merece atención: ¿Qué ha cambiado realmente para las familias ceutíes?
En esta nueva entrevista me acompañan Laura y Juanmi, que vuelve a acercarnos la realidad que percibe desde Ceuta. Queríamos conocer su valoración tras la convocatoria de elecciones y los últimos movimientos en la ciudad. La conversación nos llevó enseguida a lo que resulta cotidiano, ir al trabajo, llevar a los hijos al colegio, salir a pasear o decidir si acudir a un parque.
Del Trampolín a los barrios
Laura cuestiona que el desalojo de la playa del Trampolín pueda presentarse como una solución suficiente. Según relata, la dispersión de quienes permanecían allí ha trasladado parte del problema a otros espacios de la ciudad. Describe personas durmiendo en soportales, parques y zonas próximas a viviendas, y cuenta que ha vuelto a sentir más miedo en sus desplazamientos.
Juanmi explica que ver la playa limpia le produjo alegría y esperanza. Pero esa primera impresión dio paso a la preocupación al observar, según su testimonio, más presencia de personas en otros lugares.
Sus relatos plantean una exigencia sencilla: la recuperación de la normalidad debe apreciarse también en los barrios y en la vida de sus vecinos. Una imagen de la playa despejada no permite, por sí sola, valorar el resultado de toda una actuación.
Y es que la seguridad se mide en la vida cotidiana. Uno de los momentos más duros de la entrevista llega cuando Laura habla de su hijo y de las precauciones que adopta al salir. También recuerda a las personas mayores que, según cuenta, limitan sus salidas y a las mujeres que caminan pendientes de lo que sucede a su alrededor.
Escuchar estas experiencias obliga a prestar atención al coste personal de la situación. Los testimonios no sustituyen a los datos necesarios para evaluar la seguridad, pero permiten comprender cómo se vive y qué respuestas reclaman quienes sienten que han perdido tranquilidad. La actuación pública debe ofrecer resultados, información clara y una protección que los ciudadanos puedan reconocer en su día a día.
Expectativas y desconfianza. Visita del Jefe del Estado y convocatoria de elecciones.
En la conversación abordamos también la frontera, el mando único y las expectativas ante las elecciones y la anunciada visita del rey. Laura y Juanmi expresan esperanza, pero también enfado y desconfianza hacia la respuesta política.
De sus intervenciones me quedo con una petición que debería atravesar cualquier debate: poder trabajar, cuidar de sus familias y disfrutar de su ciudad con tranquilidad. Ceuta necesita atención sostenida y compromisos cuyo cumplimiento pueda comprobarse.
Del Rey pueden entender su demora, pero les cuesta, quieren que sepa de primera mano el sufrimiento de todo un pueblo ante los invasores, nadie allí duda de esto. De las elecciones, las ven como un soplo de aire fresco, pero tienen miedo a nuevas inacciones o desgobierno del convocante, quieren que Ceuta sea al menos, el principio de un final en política para quien se ha mostrado inactivo y permisivo con la invasión desde Marruecos.
Laura termina hablando de la belleza de Ceuta: sus atardeceres, sus dos mares, su historia, su gastronomía y su gente. Invita a conocerla y se ofrece a enseñarla. En medio de su preocupación, conserva el orgullo y las ganas de compartir su tierra. Ese cierre merece ser escuchado. Los ceutíes que participan en esta entrevista quieren recuperar y preservar la calidad de vida que aman.
Os dejo la conversación completa para que escuchéis sus testimonios y valoraciones.
JuanMi repite "no nos olvidéis", porque, como dice Laura: "un caballa nunca se rinde".
La hormiga continuará dando voz a un territorio que no quiere una nueva normalidad invadida por la inseguridad 'subjetiva'.
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