viernes, 6 de junio de 2014

20. El comunicador: "Monarquía o República"


Faltaba encontrar a un periodista o comunicador que cerrase el equipo. Cuando todo empezase habría que comunicar y extender las noticias de acuerdo a lo que se esperase de ellas.

En una fiesta de sociedad se encontró con H-238777, habían sido compañeras de nido, pero no se conocían, sin embargo fue la excusa perfecta para comenzar la conversación en la que pronto aparecería el proyecto sobre una nueva opción política para cambiar el sistema que tenía en su cabeza H-239791. En aquellos días, la reina decidió abdicar en el heredero, entonces el periodista sagazmente preguntó su opinión sobre la posibilidad de una república para el hormiguero. H-239791 le comentó:

—La cuestión es muy compleja, pues aparentemente la República es más democrática, mas sólo aparentemente. Resulta convincente, pero al tiempo las elecciones al Presidente de la República serían controladas por los partidos políticos, con el agravante en nuestro hormiguero que se trata de una opción vinculada por tradición a la izquierda radical. Por otra parte, el poder político debiera quizá ser cambiado, pues actualmente el máximo poder en nuestro hormiguero recae en el Primer Ministro o Presidente del Gobierno y no en el Rey. Una República es más difícilmente maleable en beneficio del gobierno.

H-238777 le respondió:

—Pero a fin de cuentas el candidato es electo, no por sangre…

Entonces H-239791 insistió:

—Ahí está el quid de la cuestión, entre nuestra clase política dónde encontrarás a algún candidato mejor preparado que el heredero, dime, esta es una cuestión de tecnocracia como la que se demanda para nuestra clase política. Conste que no soy un monárquico convencido pero si rebato la república tal como se entiende en nuestro hormiguero y sobre todo la calidad política que tendríamos, creo que un sistema parlamentario con un jefe del gobierno fuerte y un jefe del Estado con labores fundamentalmente representativas, siempre controladas por el Parlamento es, sin duda, mejor.

Aquella conversación de calado hizo que ambas hormigas se conocieran mejor y se emplazaran para nuevos vínculos futuros.


Frase célebre de una hormiga (Arthur Schopenhauer):”La forma monárquica de gobierno es natural a los hombres como lo es a las abejas, a las hormigas, a las aves migratorias, a los elefantes, a los lobos y a otros animales, todos los cuales designan a uno de ellos para que dirija sus actividades”.

lunes, 2 de junio de 2014

jueves, 22 de mayo de 2014

19. El inversor.

Avanzada la semana, nuestra hormiga que a veces participaba en ambientes de clase media y alta, fue invitada a una cena de empresa en la que los directivos mostraban sus expectativas de crecimiento y sus principales políticas para lograr aquellos objetivos. Allí le presentarían a H-114411, apodado el capicúa, empresario del sector de la construcción con un fuerte patrimonio, alta experiencia, pero sin muchos estudios. Había logrado aquella posición por un cúmulo de negocios soportados en la revalorización del suelo donde fabricaba hormigueros, a través de sus amistades políticas. Sagazmente, decidió ponerlo a prueba, tras las oportunas presentaciones y unas copas, para valorar si podría considerarlo como el inversor que buscaba para su equipo. Entonces, le dijo:

—¿Estás interesado en política, y en sus ideologías?

H-114411, no dudó en contestarle:

—No debes interesarte por la política, ha de ser ella la que se interese por ti, respecto a las ideologías estamos en un tiempo en el que se tornan desfasadas y si intentas tomarlas en serio acabarás perdiendo todo interés, y lo que es peor, los políticos lo perderán por ti.

H-239791 insistió:

—Entonces, tus amistades políticas en el poder, ¿son interesadas?

—Entiende amiga, —contestó— que en esta vida todo circunda el interés, para un político es el interés público y para un empresario el de su organización. Al primero le irá bien si consigue hacer ver a sus electores que lucha por sus intereses, a un empresario le irá bien si consigue que sus accionistas mejoren sus beneficios, todos ganan. Si bien, siempre he creído que para ser político en la actualidad una hormiga lo tiene más difícil que para lograr dirigir una empresa pues debe convencer a más hormigas con resultados menos tangibles.

—Estoy de acuerdo con lo que dices, creo que podremos hacer negocios juntos en el futuro pues quiero luchar por el interés general con un nuevo modelo –dijo H-239791-.

—Está bien, pero no te confundas, en esa posible alianza tendré que tener muy claros los beneficios para mi empresa para poder apostar por el interés de tus electores.

—Lo he entendido —replicó.

Y siguieron tomando copas hasta bien entrada la noche.

miércoles, 30 de abril de 2014

miércoles, 16 de abril de 2014

18. El economista.

H-239791 pensaba cómo llegar pronto a la vida política, sólo encontró un camino factible, cambiar el sistema desde adentro. Una vez en lo más alto, podría cambiar desde la política. De esta forma, estudió todas sus posibilidades para avanzar. Habría de mostrarse como una hormiga formada, culta… Pero, sin duda alguna, lo más necesario era no mostrar ninguna debilidad para ser atacada por sus oponentes, no debía tener escrúpulos, presentar un entorno familiar protegido, manejar a los medios de comunicación y conocer a sus adversarios.

Con estos medios y su posición, se propuso entrar en política, conformando un equipo en el que debía contar al menos con un economista, un inversor y un periodista.

Entonces le presentaron a H-210710, Economista con ambición que perseguía un solo objetivo que le inculcaron a fuego en la universidad: “maximizar su beneficio”.

Con habilidad política lo preparó para interrogarle sobre su postura ante un tema de actualidad, y entre copas le asestó la siguiente cuestión:

—¿Crees que es posible un hormiguero sin diferencias y con empleo para todos?

H-210710 sin dudarlo respondió:

—Amiga, eso son dos preguntas que intentaré responderte. A la primera te diré que no, pero en cambio a la segunda te diré que si. Las diferencias existen para todas, desde nuestro nacimiento, y perduran pues en nuestra sociedad están instalados conjuntamente los efectos de clase y mérito que en muchas ocasiones conviven. En pocas palabras, la cuna de la que provienes, más los estudios que incorporas tienen alta relación con lo que al final puedas ser. Por otra parte, en cuanto a la segunda, el número de empleos puede aumentarse o reducirse, solo se precisan fórmulas para ello…, a una hormiga se le puede pagar incluso por que mire a otra, si eso es lo que conviene…

—Bien, y si no te permiten crear más empleos…

—Entonces, —le interrumpió la economista- repartes el trabajo de los que quieras entre los que consideres, o les facilitas buscar empleo en otro hormiguero.


—Eres sagaz, me gustaría que en el futuro hiciésemos negocios juntos, —respondió H-239791.

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